Polémica de alto vuelo
La ofensiva del Gobierno para sacarle el hangar de Aeroparque a LAN generó una polémica de alcance internacional por la negativa de la empresa aérea a quedarse sin su gigantesco tinglado justo cuando llega la temporada de lluvias.
La ofensiva del Gobierno para sacarle el hangar de Aeroparque a LAN no sólo generó una polémica de alcance internacional por la negativa de la empresa aérea a quedarse sin su gigantesco tinglado justo cuando llega la temporada de lluvias, sino que también puso en evidencia que las tensiones derivadas de los problemas de estacionamiento que padece la ciudad de Buenos Aires ya alcanzaron también al aparcamiento de aviones. Para los especialistas en el tema estacionamiento de vehículos terrestres, aéreos y marítimos, nucleados en el Foro Interamericano de Aparcamiento con sede en Santo Domingo, lo que sucedió con LAN en Aeroparque era previsible. "Si en Buenos Aires no hay lugar para estacionar ni un Smart, era lógico que en algún momento el problema alcanzara a los Airbus 320, que miden 37 metros de largo y 34 metros de ala", dijo Gonzalo Reversa, secretario del Foro.Desde la empresa aérea, en tanto, la imposibilidad de estacionar en su hangar es un impedimento para seguir operando en el país. "Si nos sacan el hangar no vamos a poder volar más en Argentina, porque, si bien a cambio nos permitirán estacionar los aviones en cualquier avenida de Buenos Aires, abarcaríamos tantos parquímetros con cada Airbus que se nos tornaría antieconómico operar en el país. Y ni hablar de lo que nos cobrarían los 'trapitos", aseguró off de record un funcionario de la empresa.En este último punto la preocupación es lógica ya que si un trapito (versión porteña de los naranjitas locales) llega a cobrar 400 pesos al que estaciona su auto para asistir a un recital, a un Airbus podría llegar a facturarle 50 veces más, según los cálculos más conservadores. "Estamos hablando de 20 mil pesos por aeronave y si no se los pagás seguro que nos rayan los aviones", explicó el vocero.Al margen de este problema, también está el tema de conseguir un lugar donde aparcar fuera de la estación aérea. "Nos gustaría también que algún funcionario, por ejemplo (Axel) Kicillof, explicara cómo encontramos espacio para un Airbus en una avenida porteña en horas pico, sin contar con los embotellamientos, las calles cortadas y el riesgo de que nos revienten una ventanilla y nos roben el pasacasete del avión o la rueda de auxilio", finalizó. Pero, a pesar de las quejas trasandinas, la postura del Gobierno es irreductible, ya que, según aseguran desde el entorno presidencial, "a veces se llega al colmo de que la Presidenta regresa de algún viaje por el exterior y no tiene dónde estacionar". Siguiendo este argumento, el controvertido aterrizaje en las Seychelles se debió precisamente a que no había espacio para estacionar en Aeroparque. "Nos pasamos un montón de tiempo dedicados a la observación de los hábitos reproductivos de las tortugas gigantes que hay en las islas, hasta que nos avisaron que teníamos un lugar para estacionar en Buenos Aires y seguimos el viaje", afirmó un integrante de la comitiva, que así reveló las razones de la polémica escala y las actividades desarrolladas por la Presidenta y su comitiva en esas islas.Pese a las razones, en principio racionales, expuestas por el Gobierno para quedarse con el hangar de LAN, es opinión generalizada que se está procurando que LAN abandone las rutas que utiliza en Argentina para que deje de competir con Aerolíneas. Como se recordará, antes del tema del hangar la empresa aérea había sido privada del servicio de manga, lo que derivó en que los pasajeros debieran subir y bajar de los aviones utilizando sogas (con nudos).Desde el Gobierno, los funcionarios se turnan para decir que quieren que LAN siga en el país, pero versiones imposibles de confirmar aseguran que en caso de que la empresa continúe operando obstinadamente en el país, sobrevendrían medidas aún más duras para obligarla a regresar a Chile, como la prohibición de que sus aviones vuelen por Argentina con sus dos alas, sino con una sola. "Deberán desmontar una de las alas de sus Airbus, pero les daremos la opción de elegir cuál de ellas", afirmó una fuente del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos. "Podemos operar sin mangas y hasta sin hangar, pero nuestros técnicos ya nos advirtieron que nuestros aviones no podrán despegar con una sola ala", afirmó un preocupado funcionario de LAN. Para utilizar una metáfora aeronáutica: la polémica parece estar lejos de aterrizar.

