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Perros verdes

La decisión de la Afip de entrenar a una cantidad cada vez mayor de canes para detectar la salida de dólares sin declarar a través de los pasos fronterizos contribuyó a acentuar el temor que muchos argentinos sienten por los perros. Luis Heredia.

24 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Perros verdes

La decisión de la Afip de entrenar a una cantidad cada vez mayor de canes para detectar la salida de dólares sin declarar a través de los pasos fronterizos contribuyó a acentuar el temor que muchos argentinos sienten por los perros. Esta es una de las inquietantes conclusiones a las que arribó el Foro Internacional Permanente por la Integración Humano-Canina en su último congreso, realizado en noviembre pasado precisamente en Cannes. "Es un paso atrás en los esfuerzos que nuestra organización viene realizando desde hace años en Argentina para acercar a los perros a muchas personas que les temen", sostiene Jesús Cocker, miembro del foro.Precisamente, uno de los individuos que está bajo tratamiento por su fobia a los canes (y que prefiere identificarse como DV) sostiene que al ver en acción a los perros de la Afip renació su temor por estos animales. "Antes, cuando un perro de grandes dimensiones se me acercaba, me daba miedo que me mordiera o incurriera en un delito de instancia privada; ahora, tengo miedo de que se quede con mis dólares", asegura. Además, muchos especialistas temen que se resienta la buena imagen de la que gozan los labradores y golden retriever, las dos razas que son utilizadas para detectar fajos de dólares escondidos por argentinos que se disponen a cruzar la frontera. "Para muchos argentinos dejaron de ser perros tiernos, simpáticos y leales. Ahora los consideran especímenes siniestros e interesados, que no quieren golosinas para cachorros sino que exigen los dólares hogareños", asegura un ex dueño de un labrador. "Cuando me enteré de que mi perro tenía una prima trabajando para la Afip, decidí deshacerme de él, porque temí que le comentara algo. Lo cambié por un lémur que se dedica a saltar por el patio y estoy mucho más tranquilo", afirma. Interesados. Las prevenciones sobre estos perros surgen del conocimiento de cómo fueron entrenados para detectar divisas norteamericanas. Según varias versiones, en realidad jamás fueron adiestrados, sino que tienen un acuerdo con la Afip, por el cual reciben un porcentaje de un 10 por ciento del dinero que detectan. Este provechoso convenio sería lo que los llevaría a olfatear con tanta avidez y efectividad en los equipajes de los viajeros.Si se tiene en cuenta que en los últimos seis meses detectaron 2,7 millones de dólares, los perros se han repartido nada menos que 270 mil dólares."Hay algunos labradores que han comprado parcelas en countries donde han construido cuchas con pileta, y en general estos sabuesos llevan niveles de vida muy sofisticados y difíciles de alcanzar para el resto de los perros del país", asegura el psicólogo canino Carlos San Bernardo. Pero más allá de las consecuencias sociológicas del accionar de los perros de la Afip, lo cierto es que su efectividad ha obligado a agudizar el ingenio para salir del país con fuertes sumas de dólares.Uno de los que pudo hacerlo es "Víctor" (su nombre es de fantasía, por supuesto), quien logró atravesar la frontera argentino-brasileña con 25 mil dólares fuertemente enrollados y hábilmente disimulados en su ducto rectal. "Fueron dos mil kilómetros que no olvidaré, especialmente porque eran billetes de un dólar, pero sirvió para demostrar que hay lugares en los que los hocicos de estos perros no entran. Eso sí, hay que ir muy atento a las lomadas, porque las consecuencias pueden ser impredecibles", dice sin perder su optimismo. Como único contratiempo, "Víctor" confesó que una vez en Brasil no pudo extraer la totalidad de los billetes de su organismo, ya que uno quedó adherido a su próstata. "Es apenas un dólar, pero justo es mi billete de la suerte", se lamenta. A partir de su experiencia, reconoce que su método puede perfeccionarse, por ejemplo reduciendo el diámetro del rollo de dólares utilizando billetes de alta denominación, aunque aclara que "todo es cuestión de gustos". "Para muchos, un rollo de respetables dimensiones hace más placentera la travesía", finaliza. Hasta que el país no asuma que el dólar fue declarado especie protegida, las polémicas no van a aflojar.