¿Pantallas sí, libros no?
Los adolescentes del siglo XXI. Los consumos culturales en un mundo de pantallas (FCE, 2013) es una investigación realizada por Roxana Morduchowicz que llega a inquietantes conclusiones. Rogelio Demarchi.
No hay familia argentina que no tenga un televisor o un celular, y en siete de cada 10 hogares hay al menos una computadora. Mientras esos números aumentan año tras año, disminuye la presencia de libros, diarios y revistas, aunque la adquisición de estos sea más barata que la de aquellos. En consecuencia, los jóvenes, a partir de decisiones tomadas por los adultos, crecen en un ambiente condicionado por las pantallas más que por los medios gráficos. Esto se desprende de Los adolescentes del siglo XXI. Los consumos culturales en un mundo de pantallas (FCE, 2013), una investigación realizada por Roxana Morduchowicz para el Ministerio de Educación.En su habitación, "siete de cada 10 adolescentes tienen un celular que les es propio, cifra que sube a nueve de cada 10 para los más grandes (de 15 a 17 años)"; "la mitad de los chicos tiene televisión"; pero "sólo tres de cada 10 tienen libros (que no sean para la escuela)" y "el 25 por ciento tiene computadora". Para que este último dato no induzca a errores, Morduchowicz advierte que "la computadora es la tecnología que más ha crecido en los últimos años en los cuartos de los adolescentes", ya que en 2006 sólo un cinco por ciento de ellos tenía una en su habitación.Todo ello significa que esos adolescentes tecnologizados han aumentado (y diversificado, en algunos casos) su consumo cultural en situaciones de soledad, en la intimidad de su cuarto, donde pasan la mayor parte de su tiempo. Aquí se puede observar, naturalmente, la brecha social: "Todos los adolescentes de las familias más favorecidas económicamente tienen computadora y conectividad en sus casas. En el otro extremo de la sociedad, sólo una minoría de las familias más pobres accede a la computadora (30 por ciento) y a Internet (15 por ciento) en su hogar". Eso lleva a que la mitad de los chicos de los sectores populares asista a locutorios para conectarse.El día del adolescente gira, entonces, alrededor de tres pantallas: televisión, celular, computadora. El 50 por ciento de los chicos mira televisión de dos a tres horas diarias, una vez que la enciende "sólo para ver qué hay", lo que indica que "llena espacios, más allá de su contenido". Y quien no tiene acceso a Internet en su casa, depende más de la televisión.En cuanto al celular, el 50 por ciento no lo apaga nunca, ni siquiera mientras duerme, y todos lo llevan a la escuela. Su uso es fundamentalmente comunicativo (mensajes de texto) y para escuchar música, "el consumo cultural más importante" de los adolescentes.En la computadora, uno de cada dos jóvenes está conectado a Internet entre dos y cuatro horas diarias, como en el celular, para comunicarse (redes sociales) y escuchar música. Un número importante de adolescentes valora la web por la información que allí obtiene. Eso indicaría que hay cierta lectura, pero no del modo tradicional: el libro –representante de la lectura lineal, atenta y algo prolongada– ha quedado asociado a lo viejo y al concepto de esfuerzo. Es lo que menos consumen.

