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No se gana para sustos

Dos hechos inquietantes alteraron la de por sí escasa tranquilidad de los cordobeses en la última semana. Luis Heredia.

14 de noviembre de 2010 a las 12:02 a. m.
No se gana para sustos

Dos hechos inquietantes alteraron la de por sí escasa tranquilidad de los cordobeses en la última semana. Por un lado, la impensada incursión militar boliviana por la frontera norte del país, y por el otro, decididamente más cercano pero no menos alarmante, el establecimiento de la mafia senegalesa en el área peatonal. Esas circunstancias no hicieron más que acrecentar la sensación de inseguridad, luego de que registrara una leve baja tras del paso inocuo de los temidos censistas, semanas atrás. La incursión de efectivos bolivianos fue comandada por el coronel Willy Gareca, quien de esta forma pasó a la historia como el primer militar boliviano en invadir la Argentina en el siglo 21. Los estudios iniciales de la denominada "Operación Quena", indican que Gareca utilizó la táctica de la blitzkrieg (guerra relámpago), que fuera puesta en práctica por los nazis en la Segunda Guerra para invadir a casi todos sus vecinos."Gareca demostró que a pesar del tiempo, la blitzkrieg sigue siendo efectiva. Si la cancillería argentina no reaccionaba a tiempo, las tropas bolivianas habrían alcanzado San Francisco del Chañar en cuestión de horas", afirma José Escaramuza, máxima autoridad nacional en táctica y estrategia, y campeón argentino y sudamericano de TEG en equipo.En opinión de Escaramuza, Gareca aprovechó además el factor sorpresa, ya que a ningún estratega argentino se le cruzó jamás por la cabeza pensar que algún día podría ocurrir una invasión militar boliviana. Aprovechó tan bien este recurso, que tomó por sorpresa hasta al propio gobierno boliviano, que no tenía la menor idea de que parte de sus fuerzas armadas pensaban tomar por asalto a la Argentina."Tal vez Gareca tiene sus propias hipótesis de conflicto, las cuales están más allá de las que maneja el Ministerio de Defensa de Bolivia", aseguró un vocero de La Paz, desligándose de la "Operación Quena". En realidad, este sector fronterizo por el que ingresó Gareca ha sido desde tiempos de las guerras de la Independencia, zona de tránsito para invasiones sobre el territorio argentino: 11 invasiones realistas hasta 1822 y una invasión boliviana en tiempo de Rosas. Lo cierto es que a partir de este momento una comisión de expertos argentinos en tácticas de defensa estudia cuál es la acción más efectiva para frenar a Gareca y sus ejércitos. Los partidarios de las posiciones fijas proponen construir, con el apoyo de Julio De Vido, una réplica de la Gran Muralla China a lo largo de la frontera argentino-boliviana. "A los chinos les dio resultado durante algunos siglos, pero nosotros somos menos pretenciosos y queremos que nos sirva hasta que lo pasen a retiro a Gareca. Además potenciará el turismo", aseguran los expertos.Mientras los estrategas se enfrascan en estas discusiones para proteger los confines de la Nación, fronteras adentro una infiltración silenciosa pero temible se adueñó finalmente del desprotegido y anarquizado centro de Córdoba: la de la Mafia Senegalesa.Según las denuncias públicas, el incontrolable y caótico comercio informal en la peatonal creó las condiciones ideales para que llegaran los miembros de esta organización, especialmente porque les traía imágenes familiares de los concurridos mercados de Dakar en su lejana patria. "En el fondo es una mafia nostálgica", asegura un conocedor del tema. Esencialmente, los senegaleses se dedican al comercio ilegal de fauna exótica, por lo que en breve la peatonal podría sumar a su oferta de salamines, empanadas fritas al instante y lentes de sol, especímenes vivos de rinocerontes, cocodrilos y mandriles."El verdadero problema se va a dar si se suelta un rinoceronte de tres toneladas por la peatonal en una hora pico. Las corridas de San Fermín van a quedar a la altura de la carrera de chanchos de Colonia Caroya", aseguró uno de los tantos comerciantes abrumados del sector.De todos modos, las informaciones indican que, en principio, la mafia senegalesa desembarcaría con una gran venta navideña de pigmeos para pesebres vivientes, antes de lanzarse con la oferta de mascotas exóticas. Sin embargo no faltan los que aseguran que en medio de la vorágine de comercio ilegal que se registra en la peatonal, por lo menos un cocodrilo o tal vez un yacaré fue vendido tiempo atrás. Todo es posible en la dimensión desconocida de la peatonal cordobesa.