Nazis: a la caza del Grial, desde el Tíbet, Francia hasta Argentina y Bolivia
¿La copa sagrada donde bebió Jesús? ¿Una esmeralda caída de la frente de Lucifer? Persiguiendo el mito más fascintante de la historia, el Tercer Reich envió expediciones científico-esotéricas a lugares diversos del planeta.
Otto Rahn no sentía los dedos. Bajo los guantes de vellón la piel se amorataba, pero él no pensaba en los síntomas de congelamiento. La mente se le perdía en el inmenso monte Wilden Kaiser: tres años antes había sido nombrado obersturmführer –una especie de teniente coronel– pero no con la misión de matar, sino para hurgar en bibliotecas de viejos monasterios, descifrar textos germánicos y rasguñar el fondo de la olla de la historia en busca de aquello que nadie sabe y sólo pocos imaginan. Ahora, acorralado por el mismo régimen nazi, se llevaba a otro mundo lo que había descubierto en éste sobre el Santo Grial.
¿Qué cosa era el bendito Grial? ¿Un invento? ¿La copa sagrada que recogió la sangre de Cristo en la cruz o una esmeralda caída de la frente de Lucifer? ¿O por ahí un puñado de tablillas de piedra o de madera con caracteres rúnicos, como él mismo había sospechado alguna vez? ¿Y si el Grial fuera, en cambio, un acontecimiento de la vida interior, una chispa, algo imposible de tocar?LEER MÁS: LA NOTA COMPLETA EN RUMBOS DIGITAL.

