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Memoria en construcción

Ante una nueva conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, nada mejor que un libro que propone una reflexión crítica, profunda e histórica sobre la cuestión de fondo: Memorias en fuga. Una catarsis del pasado para sanar el presente (Sudamericana, 2013), de Héctor Ricardo Leis. 

24 de marzo de 2014 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi*
Memoria en construcción

Ante una nueva conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, nada mejor que un libro que propone una reflexión crítica, profunda e histórica sobre la cuestión de fondo: Memorias en fuga. Una catarsis del pasado para sanar el presente (Sudamericana, 2013), de Héctor Ricardo Leis, segundo texto sobre el tema de este exmontonero radicado en Brasil. El primero fue Un testamento de los años '70 (ver la entrevista que le hicimos en la edición de Temas del 30 de junio de 2013).

La idea que conecta ambos libros, para decirlo rápidamente, es que la cultura política argentina, a diferencia de lo que ocurre en los países vecinos, valora más la violencia que la palabra. Lo que su­cedió en el país desde el derrocamiento del peronismo, en 1955, hasta la dictadura militar 1976-1983 sería, apenas, un ejemplo que jus­tifica esta percepción, y es el periodo que Leis analiza, en detalle y en primera persona, porque lo vivió: su militancia política comienza 
en 1961, en la Federación Juvenil Comunista, y concluye hacia 1976-1977, cuando abandona Montoneros y se exilia.

A Memorias ..., hay que leerlo con un lápiz en la mano porque hay muchas afirmaciones categóricas sobre las que deberíamos volver a pensarnos. No son afirmaciones caprichosas, son el corolario de una meticulosa reflexión y de una abundante lectura.

“Una de la mayores paradojas de los años ’60 y ’70 fue el implícito pacto antidemocrático establecido entre fuerzas tan diferentes como la nueva izquierda, los sindicatos peronistas y los militares golpistas. La paradoja se transforma en escándalo cuando se verifica que la memoria histórica todavía no registra ese dato”.

Otra: “Cuando en 1973 las organizaciones revolucionarias se enfrentaron con gobiernos democráticos legítimos no hubo cómo frenar la lucha armada; la decisión de continuarla había sido tomada antes, y no hubo ningún dilema estratégico a ser enfrentado, apenas táctico”.

Otra: “Ejercimos la violencia en un contexto de naturalización de ella; aun cuando fuimos millares los que tomamos las armas y cometimos todo tipo de delitos durante el período democrático de 1973-1976, la mayoría todavía cree que no ha hecho nada malo”.

Una más: “Mi testimonio de aquellos años no podría estar más lejos de la memoria histórica construida por los Kirchner y algunas organizaciones de derechos humanos. En algún momento los argentinos tendrán que preguntarse por qué permitieron que se construyese una memoria histórica tan cínica y mentirosa. La respuesta es más fácil de lo que parece: ella no fue construida para recordar a los argentinos la verdad de aquellos años, sino para ocultar sus responsabilidades. La actual memoria es la mejor tapa para la caja de Pandora del pasado”.

Última: “Los juristas y sociólogos pueden discutir teóricamente si hubo o no guerra en la Argentina. Los que participamos sabemos 
que la hubo”.

Lo que Leis nos dice, en definitiva, es que ninguna memoria histórica que quiera honrar la verdad se puede construir sobre el silencio –o el silenciamiento– de quienes vivieron los hechos que se intenta recordar; esa memoria debe construirse con la palabra de todos, que será diversa pero que (volvemos al principio) tiene que ser igualmente ­valorada.

El libro

Memorias en fuga. Una catarsis del pasado para sanar el presente (Sudameri­cana, 2013), segundo libro de Héctor Ricardo Leis.

*Especial.