Lucía Luque: ensamble de notas criollas y belgas
Este es el resultado de uno de los 22 análisis de ADN realizados para esta producción especial de El gen de los cordobeses.
Lucía Luque dice que heredó los rasgos físicos de la familia de su mamá, Silvia Juana Cooreman, y la vocación artística, de la de su papá, José Alberto Luque. “Los Cooreman provienen de Bélgica. Mi bisabuelo era de Bruselas y migró a Buenos Aires cuando mi abuelo Alfonso, el papá de mi mamá, era muy chiquito”, comenta la violinista eximia. Y explica que por esa razón tiene la doble nacionalidad argentina y belga.
Alfonso –precisa– se casó con Estela Cardetti y poco después se mudaron a Córdoba. Aquí abrieron un almacén de ramos generales muy próspero. “Mi abuela Estela, además, era maestra”, apunta la concertista.
Lucía se trepa al árbol genealógico por la rama paterna y se detiene en Angélica, su bisabuela. “Ella era de Calmayo”, precisa. Se refiere al valle de sosiego que se extiende entre Santa Rosa de Calamuchita y San Agustín. “Era un mujer típicamente serrana, muy trabajadora y divina, pero de carácter duro”, la describe. “Mi bisabuelo paterno tenía un campo muy grande en ese lugar y era sumamente católico”, contextualiza.
De Eduardo Luque, el hijo de ese matrimonio y padre de su papá, Lucía destaca que era un “bocho”.
De María Celia Torres, su abuela paterna, destaca sus aptitudes artísticas: “Cantaba muy lindo y soñaba con ser bailarina clásica, pero se quedó con las ganas. Fue maestra rural”, concluye.

