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Los violentos no descansan

Cuando uno habla de violencia, tiende en principio a imaginar hechos de robo, con golpes y agresiones verbales a las víctimas, con secuestros y hasta con privaciones ilegítimas de la libertad.

03 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
Los violentos no descansan

Con el paso de los años, los argentinos y, obviamente, los cordobeses nos hemos acostumbrado a los hechos de violencia, que siempre son violatorios de derechos individuales y colectivos. Cuando uno habla de violencia, tiende en principio a imaginar hechos de robo, con golpes y agresiones verbales a las víctimas, con secuestros y hasta con privaciones ilegítimas de la libertad.De todas formas, la violencia, lamentablemente, tiene mil maneras de expresarse.Otra, cada vez más usual, es la prepotencia, el avallasamiento y hasta la humillación del otro.Hace un par de días, se dio un caso de humillación, avallasamiento y prepotencia por portación de cargo, lo que genera el más absoluto de los rechazos.El protagonista central de la historia es Felipe Solá, exsecretario de Agricultura de la Nación durante el gobierno de Carlos Menem, exgobernador bonaerense, exlegislador nacional y actual precandidato a gobernador bonaerense. Los protagonistas son un matón armado con una escopeta que acompañaba a Solá, los corredores José María "Pechito" López y Sebastián Loeb, la glamorosa actriz Juanita Viale y algunos funcionarios y colaboradores del Owners Club de General Rodríguez, de la Fundación Baccigalupo y otros curiosos.Había un evento solidario en el que "Pechito" probaría su auto de competición en una pista privada que es de Carlos de Narváez.Furioso por los ruidos, Solá irrumpió en la pista, cruzó su auto –un Subaru XV– para impedir el paso del coche de carrera y les gritó a los asistentes, según publicó Infobae: "Yo tengo más bolas que ustedes y por eso hago lo que quiero".Alguien tomó las imágenes del insólito suceso en el que se veía el auto cruzado, Solá discutiendo con los organizadores y el matón que acompañaba al dirigente, con una escopeta en la mano.Pasaron varios días y nadie dijo nada, ningún fiscal esbozó la mínima reacción.Eso sí, Solá, después, por la red social Twitter, pidió disculpas. Dio a entender que está en problemas porque es vecino de la pista de autos y hay ruidos molestos con frecuencia.Hay maneras civilizadas de resolver los conflictos entre las personas. Si no hay un entendimiento, está la Justicia para dirimir los problemas, menores, medianos o mayores (nadie es quién para definir la magnitud de un conflicto, más allá de quién lo sufre).Lo cierto es que Solá se valió del hecho de ser integrante de la corporación política para amedrentar a los presentes y tratar de mandarlos a mudar.Actuó como un patotero, como un vehemente que fue al lugar acompañado por un tipo armado. Vale aclarar que esa escopeta era una Itaka, cuyo aspecto mete miedo a las personas. Ese señor quiere ser candidato a gobernador de la provincia más importante del país. Ese señor ya fue gobernador, funcionario y legislador. Ahora quiere ser otra vez jefe de esa provincia. De los bonaerenses depende.