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Los gestos después del temporal

Cuando un problema afecta al conjunto de una sociedad, a menudo suelen aflorar respuestas colectivas instantáneas, solidarias y, en el buen sentido, corporativas. En defensa propia, surge el reclamo para presionar por la solución. Eduardo Bocco.

05 de febrero de 2012 a las 12:02 a. m.
Los gestos después del temporal

Cuando un problema afecta al conjunto de una sociedad, a menudo suelen aflorar respuestas colectivas instantáneas, solidarias y, en el buen sentido, corporativas. En defensa propia, surge el reclamo para presionar por la solución. Si ese problema está originado en una bofetada de la naturaleza, lo que casi siempre surge primero es un sentimiento de impotencia, para el que no se tienen respuestas o herramientas para frenarlo.El temporal con vientos huracanados que se descargó sobre Córdoba el lunes pasado hizo que la gente mirara impávida el paso del fenómeno violento, sin poder dar ni siquiera un paso para impedir los efectos, que en algunos casos fueron tremendos.Después de las imágenes que mostraban a la ciudad de Córdoba inundada, con añosos árboles descuajeringados, con barro en las calles y cables cortados, la amargura se apodera de cada uno de los que con mayor o menor orgullo viven en el lugar.La tormenta llegó casi en simultáneo con los ce­dulones de la Provincia y de la Municipalidad de Córdoba que contienen aumentos significativos. Eso, en principio, alimenta la sensación de bronca en la gente, que aunque sabe que los gobernantes no provocaron el daño, de alguna manera asocia ambos hechos. Y exige respuestas inmediatas. Razonablemente, la gente protesta por la falta de luz, de agua y por los obstáculos que impiden la libre circulación en la vía pública.El Estado tiene una costosa manutención, que se puede verificar en el costo de los impuestos. Y cuando estos son ajustados, el mal humor crece. Entonces la calle es el escenario que contiene y muestra el reclamo de quien se quiere quejar. Vecinos, profesionales, comerciantes, trabajadores, muestran su enojo por los diferentes trastornos materiales y espirituales que les provocó la tormenta.Es bueno que el Estado, en sus distintos niveles, actúe como un contenedor social ante las dificultades. Es bueno que las autoridades trabajen codo a codo. Es una imagen interesante para el contribuyente, que asistió durante décadas a enfrentamientos velados o manifiestos de quienes administraron o administran la provincia y los municipios.Es saludable para la madurez democrática la tarea sincronizada, aunque no haya experiencia ni planificación previa. Parece que muchos gobiernos no le encuentran sentido a la palabra "planificar". La prevención suele ser costosa y es habitualmente devorada por las urgencias. De todos modos, estos momentos suelen traer el ejemplo exacto para que los que tienen la función de conducir destinen recursos a la planificación y prevención de desastres provocados por la naturaleza. Córdoba vio a sus gobiernos trabajando juntos, sin rencillas. Al menos hasta ahora, tampoco se apreciaron celos o se vio a funcionarios con veleidades mediáticas de llevar agua a su molino. Lo cual también es bueno. Como están las cosas, uno se va conformando con poco.