Los fantasmas de la trampa
Las sospechas están siempre a la orden en cada elección. Eduardo Bocco.
Con cada elección, parece repetirse la historia. Cuando se cuentan los votos de una urna, regresan los fantasmas de la trampa. Para arriba, para abajo, para los costados. Las sospechas están siempre a la orden en cada elección. Desde 2007 a la actualidad, los comicios que se realizan en la provincia, en cualquier estamento o categoría electoral, ponen a las instituciones bajo sospecha. Con fundamentos o no, casi siempre aparecen argumentos que explican la aparición de graves fallas o, directamente, de hechos de corrupción planeados sólo con el objeto de torcer los resultados de una elección. Lo que pasó en las localidades de Inriville o Pilar y en la ciudad de Río Ceballos en los últimos días ha reabierto el camino de las dudas.El intendente de Inriville, Marcos Rodrigué, que ganó la elección y fue reelegido, acusó al polémico dirigente justicialista y legislador provincial Domingo Carbonetti de querer robarle la victoria, apretadísima pero victoria al fin, que consiguió en las urnas de su pueblo.Carbonetti es el apoderado del justicialismo y sobre él pesan acusaciones de diferentes colores y envergadura en cuanto a la intención de sacar provecho de las reglamentaciones o de hacer trampa en los escrutinios. Nunca se le probó nada, pero en cada proceso electoral el bellvillense suele moverse de manera ampulosa y da lugar a las sospechas. Detrás viene la literatura y aparecen los mitos. Pero todo parte de las acciones toscas.No es casual que el candidato y caudillo justicialista José Manuel de la Sota trate de ocultar a algunos dirigentes cuyo accionar en la función pública es al menos controvertido. Y Carbonetti figura al tope de este lote, tanto por su actuación como funcionario del Estado como por su labor como apoderado. Aunque esta última la mantiene y la sigue ejerciendo sin ceder nada en manos de competidores internos. De todos modos, ya no sale en las fotos, en especial en los días proclives a las discusiones que suelen terminar en escándalos.Río Ceballos y Pilar también tienen lo suyo y ambas comunidades se mantienen en vilo por el tenor de las acusaciones. Fuego cruzado sobra en los comenta-ríos que se formulan en las calles de ambas urbanizaciones.Lo que pasó ya no se puede remediar ni corregir. Lo que debe tenerse presente es que la oscuridad de la sospecha no debería volver a ocurrir.Hay un nuevo proceso electoral en marcha y la preocupación entra sin golpear a los despachos de los funcionarios que conducen el Poder Judicial. La cuestión ya trasciende a mandos medios que en el pasado reciente desempeñaron roles signados por los desaciertos. Empieza un proceso electoral largo. Empieza un camino signado por los desafíos. Empieza la hora de aniquilar la sospecha.

