Los candidatos y el frío
Cada campaña electoral tuvo, desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta hoy, un rasgo distintivo. Nada hace presumir que se produzca un vuelco importante y que los nuevos procesos pierdan su personalidad o su característica.
Cada campaña electoral tuvo, desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta hoy, un rasgo distintivo. Nada hace presumir que se produzca un vuelco importante y que los nuevos procesos pierdan su personalidad o su característica. Eso no quiere decir que sean mejores o peores que lo que la ética, por un lado, y la estética, por el otro, aconsejan. Cada campaña toma un camino. La audiencia nacional destinataria de ese mensaje podrá emitir un juicio, pero, en definitiva, esa opinión carece de valor. Lo hecho, hecho está.Los candidatos buscan su forma de promocionarse, de captar votos, y eligen estilo, forma y fondo. Después harán su autocrítica a la hora de evaluar éxitos o fracasos en las urnas.Lo cierto es que el proceso electoral incipiente para las próximas elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (Paso) ya tomó algunos rasgos peculiares.Son varios los partidos y candidatos que diseñaron spots creativos, que incorporan eventuales capacidades histriónicas de los candidatos. Bueno, esas capacidades son susceptibles de ser juzgadas, pero eso depende de cada uno, obviamente.Aquí han aparecido cortos novedosos, a los cuales muchos portales y diarios de papel rescataron como curiosidades. Por ejemplo, los choripanes de Binner, el parapente y el puente de De la Sota y Schiaretti, el comentario de Aguad a partir de declaraciones de De la Sota que inician una pieza del radicalismo, etcétera.En todas las provincias se advierte la presencia de un estilo de avisos que incorporan lo teatral, contar una historia, antes que largar con el mensaje puro y duro que, casi siempre, ataca al contrario y propone poco y nada.Eso no quiere decir que hayan desaparecido los avisos tradicionales, clásicos. Hay una convivencia, aunque se insiste en que lo vanguardista –por llamarlo de alguna manera– está más jerarquizado.Lo que debe verse es si esto trae rédito, si la gente se convence o si el nuevo mensaje despierta deseo de sumarse a la idea que corporiza un determinado candidato.De momento, los partidos oficialistas, es decir los gobernantes, corren un riesgo inesperado, que nadie podría haber puesto en la lista de obstáculos peligrosos hace tiempo: el clima.Una ola de frío puede influir en la forma en la que la gente emitirá su voto, dicen algunos hombres con experiencia en el tema. Si falta la energía eléctrica o si hay cortes de gas, los gobiernos deben poner el pecho. Un dato: la falta de previsión y de inversión hace que esto pase de ser un tema de gestión elemental a un riesgo que puede hacer tropezar al más mentado (o al más mediático). ¿Los avisos ingeniosos podrán frenar al enojado si la temperatura se pone por debajo de 0 grado?

