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Lo que muestra la grieta

En Partidos al medio. Relatos y contrarrelatos en la Argentina de hoy (Aguilar, 2013) Marco Meyer demuestra la esterilidad de la disputa que se plantea entre partidarios y opositores del Gobierno.

22 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi*
Lo que muestra la grieta

La "brecha" o "grieta", denominaciones que aluden a la polarización que atraviesa a los argentinos, es, desde un punto de vista cultural, el tema del año: sólo se puede hablar a favor o en contra del Gobierno, y correlativamente, a favor o en contra de la oposición; no hay lugar para la crítica o el disenso parcial, sólo es posible la adhesión incondicional, de modo que los de mi lado son los buenos y los otros son los malos. Marcos Mayer se tomó el trabajo de analizar el significado profundo de la grieta y el resultado, Partidos al medio. Relatos y contrarrelatos en la Argentina de hoy (Aguilar, 2013), no tiene desperdicio. Si su valor principal es que les demuestra a los dos sectores en pugna que están equivocados, que están inmersos en una disputa estéril, en la que nadie presta atención a los problemas, su valor accesorio radica en que nos describe la pobreza política y cultural de esta dirigencia.El contenido de los medios; los recursos argumentales que se utilizan para refutar al adversario; el uso que se hace del pasado histórico nacional para explicar el presente o el que se hace del archivo para recordar el pasado de alguien en particular; los libros que encargan o publican las editoriales en relación con el momento político o los autores que citan los dirigentes en sus declaraciones; las anécdotas sobre la vida privada que se relatan en público; la distinción que intenta hacerse entre militante y político; estos y otros elementos le permiten a Mayer marcar los errores compartidos.El diagnóstico es que, por cómo se habla de la realidad, parece que cada sector escribiese cada día su propio "diario de Yrigoyen" para que cada quien tenga su cuota de buenas noticias, ya no elaboradas desde el principio de la veracidad sino de acuerdo con la creencia del sector que la produce. En ese contexto, "lo que está en discusión constantemente son las personas, y no los proyectos", lo que significa que "importa más quién habla que aquello que diga". Corolario, cuando las palabras valen según quién las dice, si a quien habla, por considerarlo mi enemigo, le quito todo valor, no me importa lo que dice, no quiero escucharlo, no tengo nada que discutir con él porque no puedo dialogar con alguien a quien no valoro.Con todo, en esta "batalla cultural", el oficialismo iría ganando por dos motivos. Por un lado, porque, "como se habla de trayectorias y de personalidades, se sabe qué está haciendo el Gobierno y se ignora por completo qué nos espera con un eventual gobierno opositor. Porque sabemos que Lilita es apocalíptica, que De Narváez tiene un tatuaje, que Alfonsín usa los trajes del padre, pero no tenemos ni idea de qué se puede esperar de ellos en el poder, más allá de sus declaraciones de buenas intenciones y del mecánico discurso en negativo". Por el otro, porque el kirchnerismo siempre apela a una biblioteca que, aunque suene vieja (Jauretche, Hernández Arregui, Rosa, Cooke), remite a un imaginario muy claro, mientras que la oposición no encuentra ni siquiera una cita que la ayude a definir su proyecto.

* Especial