Liberen al chupacabras
La detención del chupacabras ofrece muchas lecturas a la luz de los problemas derivados de la inseguridad que padece la Argentina.
La noticia cayó como una bomba de fragmentación en el próspero negocio de producción de documentales que afirman la existencia de seres y criaturas fabulosas: una pareja de granjeros tejanos atrapó en una jaula para canarios al temible (¿?) chupacabras, el mítico y supuestamente feroz asesino, mutilador y succionador de sangre de vacas, cabras, ovejas y otros animales de granja. "Es un duro golpe para quienes vivimos de la industria de los especímenes sobrenaturales. Después de la captura de 'chupa', queda claro que el cerco sobre Pie Grande se está cerrando cada día más. Si lo llegan a atrapar nos vamos a tener que dedicar a los duendes de bosque o las sirenas. Y si no funcionan no tendremos más remedio que trabajar... alguna vez tenía que ser", afirmó con desazón un productor de este exitoso género. Pero más allá de los problemas laborales que pueda generar, la detención del chupacabras ofrece muchas lecturas a la luz de los problemas derivados de la inseguridad que padece la Argentina. Por un lado, la situación judicial del espécimen no es la más cómoda, ya que Texas es un estado que tiene pena de muerte, especialmente para los reos latinos, y el chupacabras provendría de Puerto Rico o México (en ambos casos no tendría la más mínima posibilidad frente a un tribunal). Para colmo, la acusación reza: "El estado de Texas contra el chupacabras por asesinato en serie de ganado (2.353 casos), con los agravantes de mutilación, succión de sangre y acceso carnal a las víctimas (734 casos"). Estos cargos conllevan la aplicación de la sentencia capital tres minutos después de haber sido leído el veredicto.¿Pero qué habría pasado si el espécimen hubiera sido atrapado en la Argentina de estos días? El celebrado constitucionalista argentino José Jurado Popular pone el acento en posibles escenarios, no menos peligrosos que el tejano para el chupacabras.El especialista analiza por ejemplo que podría haber caído en manos de la barra brava de Independiente, con lo cual habría sido ajusticiado y su cuerpo, colgado de una soga a la vista del plantel, habría constituido un mensaje motivacional para los jugadores (tal como ocurrió tiempo atrás con dos desventurados cánidos).De todos modos, Jurado también considera que el destino del chupacabras no habría sido mejor de haber sido rodeado por un grupo de vecinos enardecidos en el momento en que succionaba la sangre de una mascota hogareña. "Lo habrían linchado o al menos molido a patadas, de acuerdo a la expeditiva modalidad de justicia barrial que impera por estos días en el país, incluso por portación de cara de chupacabras", afirmó el especialista.En este punto, y al ser consultado sobre qué haría si se encontrara cara a cara con el espécimen, Carlos del Bate, un defensor convencido de la práctica de linchamientos al aire libre en el país, simplemente se limitó a indicar: "No es un pequinés".Pero distinto habría sido el caso, especula Jurado, si la mítica criatura hubiera sido puesta a disposición de la Justicia argentina. En este escenario, seguramente un juez garantista lo habría liberado casi de inmediato por "falta de antecedentes", "falta de mérito", "razones humanitarias" o en cumplimiento de pactos vigentes (San José de Costa Rica, San José de Flores, Roca- Runciman, de Varsovia, etcétera).Como al chupacabras se le adjudica una matanza de vacas y cerdos en Chascomús en la década del '90, su liberación habría indignado a la opinión pública, pero su abogado defensor argumentaría que su cliente es un "perejil" y que es víctima de "una leyenda negra" creada por los productores de documentales de seres fantásticos. "Es el típico caso en el que se acusa de horribles crímenes a un individuo sólo por ser distinto", afirmaría el letrado, en relación al origen del chupacabras (su madre, cruza de hiena con canguro y su padre, un san bernardo). "Aparte, si va a la cárcel va a salir peor", finalizaría.¿Pero cómo reinsertar al chupacabras en la sociedad y convertirlo en un ser útil. La Argentina, país de posibilidades, le brindaría una oportunidad a partir de una de las bestialidades nacionales: las peleas clandestinas de animales. ¿Por qué no pensar en enfrentar al chupacabras con mastines, pumas, jabalíes, demonios de Tasmania, barras bravas de Quilmes, etcétera, en lances televisados?Tal vez convertido en una celebridad mediático-deportiva hasta consiga formar pareja con alguna vedette en ascenso (o en descenso). ¿Estaremos asistiendo al fin del mito del chupacabras?

