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La vieja treta de pegar por la espalda

El debate que protagonizaron la escritora Beatriz Sarlo y los panelistas del programa 6, 7, 8 más invitados especiales fue uno de los hechos significativos de la semana. Eduardo Bocco.

29 de mayo de 2011 a las 12:02 a. m.
La vieja treta de pegar por la espalda

Probablemente no haya roto los ratings de la semana, pero el debate que protagonizaron la escritora Beatriz Sarlo y los panelistas del programa 6, 7, 8 más invitados especiales fue uno de los hechos significativos de la semana. Como en todos los debates, dar un veredicto se convierte en un hecho tan subjetivo y personal que termina generando tantos rechazos como adhesiones, más allá de los argumentos que se brinden.En los debates no hay "independientes". A pesar de la indiferencia que pueda exhibir algún observador, quien escucha finalmente se pone a favor o en contra de algunos de los polemistas. Por lo general, no hay muchos términos medios.Pero lo que importa y enriquece es la posibilidad de que en un medio masivo se puedan exponer las ideas y discutirlas con respeto. Eso pasó en el programa de Canal 7, que a Córdoba llega por Canal 10.Un dato: es imprescindible que el respeto se mantenga durante y después del debate. Es casi una maniobra artera continuar con la discusión cuando una de las partes ya no está en la mesa de debate.Sarlo dijo lo suyo desde una posición crítica al Gobierno, y los periodistas y funcionarios defendieron las políticas de la presidenta Cristina Fernández.Hasta ahí, un plano de la discusión en el que pueden darse diferentes interpretaciones y juicios de valor. Después, sin que corresponda y a pesar de que la propia Sarlo lo advirtió, apareció el desaconsejable nuevo plano que consiste en criticar la posición de quien ya no tiene posibilidades de defenderse.El abc del periodismo rechaza que el conductor de un determinado programa entreviste a un protagonista de la realidad y lo critique tras la realización de la nota, sin decírselo de frente. Eso es una maniobra injusta, que deja al que es cuestionado sin ningún tipo de chance de replicar. Eso hicieron con Sarlo los periodistas de 6, 7, 8 . El debate fue el martes y se utilizaron las emisiones siguientes del programa (que va de lunes a viernes) para descalificar los argumentos de la escritora. Ella no estaba ya en la mesa. Está bueno debatir. El ejercicio de la discusión respetuosa nos hace crecer. Pero los debates deben comenzar y terminar con todos sus protagonistas en la mesa. Es impropio e injusto que quien disponga del micrófono lo siga con el otro ausente. Probablemente los comentarios inmediatos de muchos medios y de muchos televidentes que insinuaron un triunfo de Sarlo hayan provocado alguna reacción en los panelistas, que pudieron haberse visto "derrotados". Eso es sólo una apreciación de lo que pudo haber pasado; pero, desde ya, no sirve. No aporta nada autocomentar la actuación que uno tuvo en determinada pulseada. Actuar como el arco iris que llega después de la lluvia es relativamente sencillo. No obliga a contrastar ideas ni a demostrar que uno tiene la razón. Es la más fácil, aunque a veces nos haga poner colorados de vergüenza.