La ruta del otro vodka
El sentido común relacionaría al vodka con los paisajes de las estepas rusas. Pero esta bebida, una de las espirituosas más populares del mundo, tiene una ancestral y respetadísima tradición en diferentes escenarios de Europa. Entre el turismo y la aventura gourmet, una travesía por Holanda y Francia para descubrir algunas de las bodegas más emblemáticas del “otro vodka”.
A primera vista, el vodka parecería ser una marca registrada rusa. Pero los conocedores saben bien que esta bebida –cuyo nombre aparece por primera vez en textos eslavos del siglo XIV– no es sólo patrimonio de la vieja patria de los zares, sino que a través de los siglos se ha ido extendiendo por buena parte del mundo. Así como hay un vodka indeleblemente ruso, también existe un vodka “europeo” cuya tradición se cimentó sobre todo en los países del norte (los escandinavos, Holanda, Polonia, Croacia, la República Checa) y también en regiones de Francia donde bodegueros emprendedores lograron dar vida a unos muy respetados vodkas destilados de la vid.
Entre tantos viajes posibles por las rutas de Europa, uno altamente recomendable –por su originalidad y su carácter de aventura gourmet – es recorrer la franja del Mar del Norte para descubrir algunas de las bodegas emblemáticas del "otro vodka".
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