La revancha de la absenta
Adorada por artistas y escritores, la absenta ha estado envuelta en una bruma de misterio y clandestinidad. Estuvo prohibida durante casi todo el siglo XX y hace años volvió reconvertida en una bebida sofisticada, llena de referencias literarias. Eso sí: para disfrutarla con moderación.
06 de marzo de 2014 a las 11:14 a. m.
No hay bebida con una historia más apasionante, misteriosa y controvertida que la absenta. El elixir de color verde esmeralda, elaborado en base a las amargas hojas de la planta de ajenjo, gozó de una enorme popularidad entre los escritores y artistas europeos de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Lo tomaban de un sorbo –y en exceso-, pensando que estimulaba la creatividad, que tenía poder afrodisíaco y que era muy efectivo como reconstituyente físico.
Espeso, de aroma intenso y sabor anisado, el “licor maldito”, como le decían sus detractores, tiene una particularidad sobresaliente: en su preparación original llega hasta 90 grados de graduación alcohólica. Una verdadera bomba.
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