La Patria es un dibujo
Si Argentina se construye desde el Plata hacia el interior y desde el centro hacia los extremos, el primer paisaje nacional es, sin duda alguna, la pampa. Es la lectura generalizada, pero no por cierto exacta. Rogelio Demarchi.
Le propongo algo: trate de imaginar el paisaje argentino que mejor nos representa como Nación; componga esa imagen con todos los elementos naturales, humanos y culturales necesarios para cumplir el objetivo. Ahora que más o menos lo tiene bosquejado, déjeme que le haga un par de preguntas: ¿podría dibujar o fotografiar lo imaginado?; y en otro sentido, ¿por qué su imagen representa la identidad nacional? A la indagación de los vínculos entre las imágenes, los discursos y el imaginario cultural que desembocan, finalmente, en la construcción de una identidad nacional, se aboca Graciela Silvestri en El lugar común . Una historia de las figuras de paisaje en el Río de la Plata (Edhasa, 2011).Si Argentina se construye desde el Plata hacia el interior y desde el centro hacia los extremos, el primer paisaje nacional es, sin duda alguna, la pampa, cuya forma y extensión plantea, en un principio, más problemas que soluciones. ¿Puede entendérsela, a fines del siglo XVIII, comienzos del XIX, como un "paisaje bello"? La belleza natural apunta a lo perfecto, emociona, se asocia con el mito del paraíso, provoca el deseo, da placer. Nuestra pampa, se dirá, parece tan monótona, aburrida e infinita como un mar. Y la ciudad con que se la relaciona, Buenos Aires, es chata, demasiado pequeña. Harán falta, entonces, la astucia y la técnica de un dibujante –explica Silvestri– para representar con "variedad, grandiosidad y misterio a aquello que no lo tiene". Sólo así la carreta con bueyes, el ombú y las actividades humanas se volverán anécdotas costumbristas, pero no lo central de la imagen.Poco después, de la mano de nuestros escritores románticos (Echeverría y Sarmiento, sobre todo), la prosa y la poesía inflamarán por igual al territorio patrio y establecerán un nuevo rumbo a la plástica: ya no importará lo que la pampa tiene para mostrar, sino lo terrible y bárbaro que allí puede ocurrir; por ejemplo, los malones y la tragedia de las cautivas.En la siguiente etapa, según Silvestri, la búsqueda de lo naturalmente bello se ve suplantada por la identificación de lo pintoresco con lo agradable, asociación que remite a una sensibilidad diferente. Concretamente, "la sensibilidad pintoresca pareció encarnar por un momento las bondades de la civilización, en tanto penetraba, más allá de los asuntos del gran arte, en las modalidades de la vida cotidiana, abriéndola a una nueva sociabilidad": la ciencia y la técnica habían llegado para transformar el paisaje y por ello el destino nacional. Es la pampa, ahora, el paisaje construido por los símbolos del progreso: el uso del espacio en las nuevas estancias, los caminos, el ferrocarril, el ganado genéticamente mejorado, las colonias con los inmigrantes. La ciencia también deberá hacerse cargo de encontrar los huesos de los monstruosos animales que habitaron la pampa en el pasado, otorgándole otra dimensión al paisaje. Como recuerda Silvestri, esto fue tenido en cuenta por Lugones al señalar a la pampa –hace casi un siglo– como "la página geológica más completa" a nuestra disposición para escribir o dibujar, para leer o ver nuestra historia. Tal vez por eso seguimos haciéndolo hasta hoy.

