La minería a cielo abierto da para todo
Gioja comparó a los ecologistas con Hitler y en la polémica se entrampó Amalia Granata. Luis Heredia.
Con la polémica generada entre quienes están a favor y en contra de la minería a cielo abierto, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, comparó a las organizaciones ecologistas que se oponen a este tipo de explotación nada menos que con Hitler, a partir de una personal y novedosa concepción que el mandatario tendría del nazismo.
Gioja basó su llamativa comparación en una cuestión de distribucionismo, ya que según sus profundos estudios de la ideología nazi, Hitler prefería que “el perro de la señora rubia que vivía en su departamento viviera mejor que el negro que estaba en la vereda, abajo de un árbol”, lo cual aparentemente está en las antípodas de la proverbial sensibilidad social de las multinacionales mineras, siempre dispuestas a derramar generosamente parte de sus ganancias especialmente sobre los pauperizados habitantes del Tercer Mundo.
“De todos modos, hay que aclarar algunos aspectos de esta afirmación para evitar malos entendidos”, aclaró una fuente cercana a Gioja: “El perro al que se refiere el gobernador es un ovejero alemán, ya que desconocemos cuál era la postura de Hitler frente a otras especies inferiores como los chihuahuas, y en segundo lugar que el árbol debajo del cual estaba el negro, encima era utilizado como baño por la mascota en cuestión”.
Sin embargo, la definición de Gioja llenó de confusión a historiadores especializados en la Segunda Guerra Mundial, quienes consideran que resulta muy caprichoso comparar la ideología y las prácticas de tan despreciable personaje con los ecologistas.
“Es un disparate total. Si los ecologistas fueran como Hitler ya habrían invadido Polonia, y ese objetivo por ejemplo no está en los planes de Greenpeace, que yo sepa”, aseguró tajantemente José Guerra Relámpago. “Además, en lugar de molestar con gomones a los pesqueros, directamente los estarían torpedeando como lo hicieron los alemanes con los barcos aliados durante la guerra”, agregó.
Los ecologistas, en tanto, sospechan que la intención de Gioja al catalogarlos de nazis es la de organizar una redada, capturarlos y mandarlos a todos a Nuremberg, para que los enjuicien como a los jerarcas del nazismo y así dejen de molestar a las mineras.
Pero como si fuera poco, Gioja también fustigó las pretensiones turísticas y los criterios paisajísticos de los ecologistas nazis, como oponerse a la demolición de los cerros para extraer mineral, sólo para favorecer la actividad recreativo-contemplativa de detenerse a observarlo. Sin embargo, esta postura del mandatario cuyano mereció el repudio de organizaciones de montañistas y andinistas, quienes temen que el gobernador los deje sin los elementos básicos de su actividad, es decir las montañas.
“Si no detienen a Gioja lo único que nos va a quedar para escalar va a ser el Faro del Bicentenario. Es el enemigo número uno de la Cordillera de los Andes. Si es necesario nos encadenaremos al Aconcagua”, aseguró alarmado el escalador José Piqueta.
Pese a las críticas que el sanjuanino generó con su comparación, el ejemplo comenzó a difundirse peligrosamente en el país, al punto que una ignota participante de Soñando por bailar II , copió sin inconvenientes a Gioja y calificó a Amalia Granata de Hitler, en medio de un acalorado y decisivo debate del programa. “Justo a Granata que cree que Mein Kampf es una forma de estornudo alemán”, afirmó un productor del ciclo.
“Hay que parar con esto de andar equiparando a quien no nos gusta con Hitler.
Si nos guiamos por las últimas comparaciones parecería que los ecologistas riojanos y catamarqueños y Granata encabezan desde Argentina el resurgimiento del nazismo en el mundo”, advierte el analista político Cicerón Villalba.
Sucede que una forma de desviar la atención de los verdaderos Hitler que andan sueltos por ahí, es aplicar el rótulo de manera interesada o irresponsable.

