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La ira de los dioses

Tras el gravoso paro de transporte, la UTA tomó nota que el único reclamo serio se lo hará la gente. Eduardo Bocco.

13 de mayo de 2012 a las 12:03 a. m.
La ira de los dioses

Jueves 10 de mayo. El conductor de la camioneta verde oscuro Chevrolet con chapa patente iniciada en la letra B circula a marcha normal por la Recta Martinoli. El hombre se detiene ante el semáforo en rojo en la esquina con avenida Gauss. A su lado, se estaciona un ómnibus azul de la línea E. El sol otoñal le da a la mañana un toque especial. El chofer conduce tranquilamente en el primer día posterior a las más de 72 horas de paro.

Cuando el conductor de la camioneta divisó al ómnibus, se bajó y enfiló directamente hacia la parte delantera del vehículo mayor. El chofer se sorprendió o tal vez se asustó. El hombre que estaba parado señalaba con el dedo índice de su mano derecha e insultaba a los gritos. Profería insultos clásicos y algunos muy originales para referirse al afiliado a la UTA.

Cuando el semáforo se puso verde el hombre enojado no se percató y siguió con su metralleta verbal. El destinatario de la ataque verborrágico, entre cansado y esperanzado en que el ataque finalizaría de una vez, le indicó a su inesperado fiscal que la luz estaba verde. El hombre enojado dio media vuelta y volvió a su camioneta. Los peatones y los automovilistas, testigos del hecho, hacían lo mismo.

El chofer debe haber agradecido íntimamente la partida del hombre.

En Cadena 3, una movilera contó, el mismo jueves por la mañana, que vio a una mujer que protagonizó una singular protesta: arrojó un huevo contra la ventanilla del conductor de un colectivo de transporte urbano.

También se supo que muchos pasajeros no quisieron pagar sus viajes, una vez concluido el gravoso paro y que hubo discusiones de diferente calibre que, en algunos casos, debieron ser zanjadas por la Policía.

También el jueves 10 de mayo, curiosamente a la mañana, se confirmaba que el gobernador José Manuel de la Sota estaría hasta mañana fuera de Córdoba. Su vocero no aclaró si estaba realizando trámites para la Provincia o de vacaciones. Si era una licencia habitual o sin goce de sueldo.

Ese jueves prolífico en noticias incluyó, además, un aviso propagandístico de la Municipalidad de Córdoba en la que una voz de locutor contaba la posición del intendente Ramón Mestre sobre el paro de transporte. Ni el intendente ni el gobernador hablaban “en vivo y en directo”.

Conclusión: todo terminó como cuando empezó el paro, es decir con los gobiernos provincial y municipal ausentes de ausencia absoluta. El único reclamo serio, responsable y contundente lo hicieron los usuarios.

Muchos de los integrantes del manso rebaño decidieron que quienes los perjudicaron tanto escucharan su voz de protesta.

El poderoso gremio deberá tomar nota de la situación, sobre todo al evaluar pasos futuros. No será beneficioso para nadie tener al pueblo en estado de ira.