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La democracia es consenso

Roque. Sáenz Peña: el presidente que forjó la democracia moderna (Sudamericana, 2014), de María Sáenz Quesada.

08 de septiembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
La democracia es consenso

Este año está repleto de efemérides y de buenos libros que las abordan. Un excelente ejemplo es Roque. Sáenz Peña: el presidente que forjó la democracia moderna (Sudamericana, 2014), de María Sáenz Quesada. Roque Sáenz Peña murió en 1914, y siempre se lo recuerda como el autor de la reforma electoral que nos llevó de la "república posible" a la "república verdadera". Había sido elegido presidente en 1910, junto a Victorino de la Plaza, quien asumió cuando Sáenz Peña enfermó, a fines de 1913. Criado en un "hogar patricio, católico y federal", supo adoptar al liberal y laicista Sarmiento como "maestro y modelo", pero Leandro Alem fue "su maestro y primer jefe político, del que se separó por razones políticas sin perder por eso el respeto mutuo y los ideales comunes". A los 23 años, en 1874, mientras estudiaba Derecho, integró la dirección de un "club" del autonomismo junto a Lucio Vicente López y José María Ramos Mejía, en favor de la candidatura presidencial de Nicolás Avellaneda, y un año después fue elegido diputado.En 1882 "se inició como masón en la Logia Docente", cuyo venerable era Vicente Fidel López. Por mandato de esa logia, habría fundado poco después el diario Sud-América , que defendió la causa del laicismo en el proceso de separación entre Iglesia y Estado, y que impulsó la candidatura presidencial de Juárez Celman, tras ser gobernador de Córdoba."Ser juarista constituía toda una definición ideológica consecuencia de la oposición que despertó el accionar liberal del político cordobés en la jerarquía católica de su provincia". Pero en el plano nacional, su suerte fue otra. La Revolución del Parque, en 1890, lo hizo renunciar, de modo que el mandato presidencial quedó en manos de su vice, Carlos Pellegrini. Para las siguientes elecciones, diferentes corrientes del partido gobernante pensaron tanto en Roque como en su padre, Luis Sáenz Peña. Lógicamente, el hijo no enfrentaría al padre, que fue finalmente el candidato. "Cuando el padre asumió la presidencia, el hijo, desde su banca en el Senado, se aplicó a asegurar la gobernabilidad". Pero el padre fue un presidente sin poder (también renunció anticipadamente) y el hijo descubrió que al poder lo tenía Roca, que se aseguró la presidencia provisional del Senado, de modo que Roque, cuando empezaron las fuertes críticas al padre, decidió renunciar y recluirse en su estancia. Desde entonces, se opuso a Roca, a quien no dudó en calificar como un "dictador oscuro", comparable a Rosas. Pero Roca se adjudicó una segunda presidencia en 1898 y consiguió que Quintana fuera el candidato en 1904, de modo que Sáenz Peña tuvo que esperar hasta 1910. Su figura, por distintos motivos, atrajo tanto a sectores católicos como a radicales que se mantenían en la abstención revolucionaria. Es que representaba un nuevo consenso social y político, cuyo triple objetivo era, como lo expresó cuando aceptó entrevistarse con Yrigoyen, "desarmar las revoluciones, garantizar la libertad de sufragio, consolidar la democracia por el voto libre". Cumplió, de inmediato: "En los últimos días de 1910, el año del Centenario, se puso en marcha la reforma política más importante desde la sanción de la Constitución Nacional". Por diálogo y consenso, nacía la democracia moderna.