La culpa es del Indio Solari
Tras el imponente show en Mendoza quedó, como solía decir don Víctor Brizuela, “el eco rumoroso” de comentarios a favor y en contra.
Tras el imponente show del Indio Solari en Mendoza quedó, como solía decir don Víctor Brizuela, "el eco rumoroso" de comentarios a favor y en contra, muchos de los cuales exceden el espectáculo y van mucho más allá de la trayectoria de un artista célebre. Se dice que a Solari le quedaron unos 20 millones de pesos después del concierto, que el músico desprecia a la gente, que no hace lo que propone en sus canciones y que ya está perdiendo su maravillosa voz, probablemente una de las mejores de la historia del rock argentino, junto con la de Gustavo Cerati.Solari reunió a 120 mil personas el sábado pasado, pero el problema parece ser cuánta plata ganó. Da la impresión de que nos molestara el éxito de los otros o lo que los otros hacen sin fijarnos en lo que interpretan. Los reyes de las conspiraciones y los analistas de todo andan sueltos por el país (obviamente, nuestra provincia no es la excepción).Desde esa perspectiva y desde un trazo muy rápido y grueso, hay que decir que las personas pueden dividirse en dos grandes grupos: las que hacen y las que comentan.Está bien la presencia de comentaristas, está bien que hablen en contra o a favor. No está bien que hablen mal por el solo hecho de hablar mal.Lo que haga Solari con su vida privada es problema de él. Es la misma ráfaga de críticas que se le hacía a la entrañable Mercedes Sosa, a quien se le enrostraba que cantaba para la izquierda y vivía como de derecha. Un ejemplo puro y duro del sinsentido. Mercedes cantaba, no daba lecciones de vida, aunque si se le daba la gana opinaba de la vida, de política o de arte. ¿Estaba mal? Ahora hay que criticarlo a Solari porque es exitoso, o al Gobierno nacional porque da posibilidades para que en las villas miseria haya pantallas de televisión satelital. De todos modos, en este último caso hay un detalle: el problema no son las instalaciones de Direct TV, sino la presencia y el consabido y exagerado crecimiento de los asentamientos marginales.Dicho de otra manera, el problema no es que los pobres vean TV en alta definición. El problema es que haya muchos pobres.Es como decir que en Córdoba el crecimiento poblacional deja expuesta a la Policía. La falla aquí se divide en dos: por un lado está la acción defectuosa y sospechada de la Policía y, por el otro, la responsabilidad de las autoridades políticas.El narcotráfico corroe las células sociales. El inconveniente no es Colonia Lola o las barriadas humildes donde se multiplican las "cocinas". El verdadero galimatías por resolver es la actividad cada vez más creciente del narcotráfico en Córdoba. Ha llegado la hora de dejar de declamar y de armar frases de alto impacto. Ha llegado la hora de actuar. Es saludable que el Ejecutivo provincial haya frenado la sanción de la ley para designar al jefe de Drogas con acuerdo legislativo. Impedir ese disparate legal fue un alivio. Obviamente, sólo con eso no alcanza.

