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La construcción de la memoria

El libro “No hay mañana sin ayer”, del que son coautores cuatro historiadores (un argentino, un uruguayo y dos estadounidenses), analiza el desarrollo de la cultura pro derechos humanos en el Cono Sur.

12 de mayo de 2015 a las 01:04 a. m.
La construcción de la memoria
Museo de la memoria. Historias individuales se transforman en las memorias colectivas emblemáticas (Antonio Carrizo/Archivo)

Para el año 2000, las dictaduras que gobernaron, en las décadas de 1970 y 1980, los países del Cono Sur de América latina –Argentina, Uruguay y Chile– ya habían desaparecido. La democracia parecía consolidada en los tres países, aunque aún hubiera de enfrentar duras pruebas en la siguiente década, debido tanto a la crisis socioeconómica como a la victoria en las elecciones presidenciales de grupos políticos cuyos desafíos al poder estatal habían estado en el origen de la intervención militar y del establecimiento de dictaduras represivas durante la década de 1970. Además, el proyecto de crear una cultura política pro derechos humanos que pudiera asegurar un futuro democrático no había concluido aún a inicios del nuevo milenio. De hecho, avanzó a distintos ritmos en los diferentes países y fue cuestionado por sectores sociales y políticos significativos.Este libro se centra en la memoria histórica, uno de los problemas más complejos que los países que sufrieron la violencia política en la región –conflictos armados internos o abusos masivos de los derechos humanos– enfrentaron en el proceso de consolidar la democracia y construir una cultura política pro derechos humanos. Si bien la violencia política en los países del Cono Sur puede haberse acabado hace décadas, las batallas por la memoria colectiva continúan siendo relevantes en el siglo 21.(…) Nuestro objetivo es explorar las distintas dimensiones de la memoria histórica y relacionarlas entre sí, señalando, en el proceso, algunas nuevas áreas de evolución y contribuir así al debate en el interior de cada una de las regiones, así como en relación con los estudios sobre ellas. Se trata de evaluar cómo esos avances en la memoria histórica han contribuido a la construcción de una cultura política que pueda asegurar un futuro democrático del "Nunca más". Asimismo, nuestra narrativa y análisis forma una historia de la memoria en el Cono Sur –o, al menos, un breve bosquejo de esa historia–, un recuento de la batalla por la conciencia política en la región. El Holocausto, metáfora del terror La memoria del trauma y el proyecto de superar el olvido deliberado, creando una cultura pro derechos humanos, influyó en la lucha de las víctimas de los crímenes cometidos por las dictaduras del Cono Sur en las décadas de 1970 y 1980, así como en los activistas de derechos humanos. Para estos sudamericanos, el genocidio nazi y el rechazo internacional de posguerra que produjo se convirtió en una metáfora y un modelo: era una metáfora del terror estatal extremo y de la atrocidad arbitraria, y un modelo de un lenguaje legitimado con el cual hacer campaña por la verdad, la justicia, la memoria y por una cultura del "Nunca más".Los analistas sudamericanos de los sucesos traumáticos experimentados en sus sociedades también encontraron útil la lectura de los académicos del Holocausto. Eso los ayudó a interpretar las experiencias límites y la problemática de sociedades e individuos marcados por el recuerdo del trauma. Los estudios críticos de la memoria histórica colectiva de períodos traumáticos (como las dictaduras de las décadas de 1970 y 1980 en el Cono Sur, con sus flagrantes violaciones de los derechos humanos en escala nunca antes vista en la región) deben mucho a dichos estudios. (...) Diversos académicos de distintas disciplinas adaptaron los estudios europeos de la memoria a la experiencia sudamericana y los usaron luego como punto de partida de nuevos avances en los análisis, en los que ya se reflejaba la especificidad de los casos sudamericanos de violencia política. En este contexto, le tocó un papel crucial a la socióloga argentina Elizabeth Jelin, cuya obra pionera de 2002, Los trabajos de la memoria , sintetizó su pensamiento sobre cómo analizar las memorias de la violencia política en la región. A lo largo de un libro poco voluminoso, pero de una gran perspicacia en temas tan variados como memoria de los emprendedores, memoria de género y transmisión intergeneracional de la memoria, Jelin subraya la subjetividad de las memorias y la necesidad de decodificar sus "marcas simbólicas y materiales". Enfatiza, también, otros dos aspectos que son esenciales en el libro. El primero es que las memorias (y las contramemorias) están frecuentemente en conflicto y en disputa entre ellas, creando así lo que llamamos una "batalla" por la memoria histórica. El segundo es que las memorias deben ser "historizadas", dado que su significado cambia de acuerdo con el tiempo y el lugar, y son parte de luchas sociales y políticas más amplias. Incluso se puede ir más lejos y afirmar que las guerras de la memoria corresponden más al tiempo en el que ocurren que a la época sobre la que batallan ostensiblemente. En el fondo, los estudios sobre la memoria constituyen una historiografía crítica de la historia reciente.(...) Además de sus escritos, Elizabeth Jelin ha contribuido de otras maneras importantes a los estudios del Cono Sur. Entre 1999 y 2001 codirigió un programa especial para entrenar a jóvenes académicos de la región, especializados en la memoria colectiva, que contó con el auspicio del Social Science Research Council (SSRC) y fue financiado por la Fundación Ford. Dos de los coautores de este libro, Federico Lorenz (argentino) y Aldo Marchesi (uruguayo), son graduados de ese programa, y un tercero, Steve Stern, fue miembro de su cuerpo docente. Contra la tentación del silencio Steve Stern, un académico estadounidense que ha explorado los problemas de la memoria tanto en el Perú como en Chile, publicó un estudio en tres tomos en el que hizo sus propios aportes a los estudios sobre este tema en América del Sur. Aborda en él la memoria histórica de la dictadura de Augusto Pinochet y sus masivas y profundas violaciones de los derechos humanos en lo que constituye un primer estudio integral de tal dimensión y profundidad sobre la batalla por la memoria en una nación sudamericana. Entre sus ideas esclarecedoras está la explicación de cómo memorias individuales sueltas se transforman en memorias colectivas emblemáticas y brindan un marco de significación que organiza, filtra y reformula las memorias individuales.Particularmente importante para este libro es la visión de Stern sobre la historia de la memoria en la región como una lucha entre memorias emblemáticas que configuran un "argumento cultural" sobre el significado del pasado, es decir, una batalla entre memorias colectivas dominantes y disidentes que compiten por la aceptación social. Junto a esta lucha se da lo que Stern denomina la "tentación del silencio", que hace que la primera lucha sea una batalla contra el olvido.(…) Debido a que la batalla por la memoria continúa, nuevos acontecimientos relevantes continuarán ocurriendo. No hay manera de capturar un horizonte que se aleja y no tiene sentido perseguirlo.Nuestro objetivo es, más bien, dar a los lectores un marco desde el cual analizar los acontecimientos futuros y el conocimiento de lo que ocurrió en el pasado. Con suerte, los ensayos en este libro harán avanzar la comprensión de la memoria histórica del pasado reciente en el Cono Sur e inspirarán a otros tantos a unirse a la lucha por la memoria histórica en la región y reanudar el estudio de esta lucha donde nosotros la dejamos.Al final, este libro es acerca de luchas en el presente sobre el pasado para dar forma y configurar el futuro.