Kelpers: ni ingleses ni argentinos
La periodista Natasha Niebieskikwiat presenta su último libro, producto de su amplia experiencia cubriendo el conflicto de Malvinas en las islas y el continente. Aquí, un extracto de ese trabajo.
La entrada para todo turista al Museo de las Islas Falkland vale también para una visita a la bucólica cabaña de Cartmel Cottage, ubicada sobre la Pioneer Row, una de las primeras casas de Stanley sobre una de las primeras y estrechas calles de la capital de Malvinas. Al igual que la Drury Street, están en la cima de la colina. Es que si con los años vivir en la costa se convirtió en signo de prestigio, las primeras viviendas populares se instalaron en las alturas para huir de la bravura del mar y para intentar algunos cultivos sobre la ladera que da a la bahía. La Pioneer, como la Drury, es paralela a la archiconocida costanera Ross Road, de lujosas residencias, que actualmente se está expandiendo hacia el puerto. Junto con esta extensión se levanta un megaemprendimiento en otra zona, camino a Sapper Hill. Los isleños buscan suplir la falta de viviendas y abrazar el boom petrolero que esperan.El secreto de la Cartmel es el fabuloso estado en que se encuentra, que la hace parecer de juguete. A decir verdad, todas las casitas de la zona son añosas. Desvencijadas aun cuando las habitan, por su deterioro muchas parecen la escenografía de una película de terror. Modestas (siempre blancas y de techos rojos, verdes, naranjas o amarillos), incluso entre las más arregladas pululan las gallinas y aves de corral y rara vez alguna oveja con trato de mascota. Las vacas, en cambio, están prohibidas en la ciudad.Cartmel tiene dos plantas. Todo parece en escala: un living con chimenea, cocina, baño y dos dormitorios. La vajilla está incompleta y es una mezcla de porcelana y cerámica. La pava es de metal. Arriba, en el segundo piso, las camas son de hierro y los roperos, de madera. Las paredes exhiben afiches y cuadros de todas las épocas. En algún momento los muebles fueron pintados de rosa o celeste, una forma de reparar su vejez. Las colchas son de lana. Los colchones, humildes y algo deformados.Cartmel busca reflejar la vida de esos primeros colonos llegados después de los Pitaluga, los Watson y los Biggs, todos ellos "pensionados militares" de Chelsea, llevados al remoto archipiélago en 1849. Pero al final, esta gema de la historia local también es una mezcla de estilos donde se superponen las lógicas y costumbres de las familias de los años '50 del siglo XIX, de mediados de 1900 y de 1970, época en que se congeló la historia allí. Hasta que fueron instaladas sus casas definitivas, traídas por barco y desarmadas por partes, los pensionados militares vivieron temporariamente con sus familias en viejas barracas. Cuando las cabañas llegaron, algunos jubilados se quedaron en las barracas ubicadas en la parte alta de la capital, la zona que se habitó primero. Es un antiguo edificio de tres partes, una central y dos alas laterales. Pasó por numerosas manos, públicas y privadas; hasta fue sede de la escuela primaria, del museo y su biblioteca. En ella vivieron cantidad de isleños. En 2013, este monumento histórico estaba subdividido en tres residencias: del ala este a oeste, la Rudy y Camila Clarke, en el 8 de Drury Street; la de Troyd y Sara Bowles en el 9, y la de Jimmy y Jinny Forster en el 10. Un pasado difuso Muchos isleños ignoraban totalmente su historia, desconocían lo ocurrido entre el primer llegado a Malvinas, sus antepasados y la simiente que dejaron. Esa actitud displicente está cambiando por completo y, reunidos en grupos de Internet, los isleños se montan en largos debates sobre quién es quién, de dónde vienen y cómo llegaron al archipiélago. Se considera que las últimas elecciones legislativas de Malvinas fueron históricas porque por primera vez se eligieron consejeros que van a ser profesionales, políticos dedicados full time al gobierno. Antes lo hacían de manera parcial y no ganaban salario –sólo se les pagaban gastos– y podían dedicarse a sus negocios privados. En los últimos comicios, además, el más votado fue el joven Michael Poole, quien entró a rodar recientemente en la política local del archipiélago, conducida en 30 años por caras que no se renuevan.Gavin Short fue nuevamente elegido. Nacido en 1962, está a medio camino entre la vieja guardia que comanda el archipiélago desde 1982 y los nuevos tiempos. A no confundir, sin embargo: su mirada sobre el conflicto con la Argentina es igual a la de todos, incluso a veces hasta más dura. Los matices novedosos sólo aparecen en el enfoque de la cuestión social interna, a veces vinculada con qué reclamarle y qué no a Gran Bretaña.A pedido mío, reiterado durante meses, siento que Gavin finalmente se empeñó en la búsqueda de unos antepasados que desconocía por completo. O al menos eso es lo que me decía.Nos encontramos un día por la tarde en la Gibert House, otro de los edificios más antiguos, donde se reúne el consejo legislativo de las islas. Ferviente nacionalista, reacio a todo contacto con la Argentina, amanece en las redes sociales festejando con un "Buen día para el pequeño país más bello del mundo". Me recibe con una inmensa simpatía y se evita los discursos. Vamos los dos al grano. Gavin es cuarta generación de isleño por la parte Short y quinta por los Goss. Para bucear en su historia nos tenemos que inmiscuir en la vida de los 30 jubilados militares que hicieron tierra con sus familias a bordo del Victoria, el 13 de octubre de 1849. En ese barco venía John Short, el primero de su apellido en Malvinas. También los Felton, que se extendieron después por la Patagonia, los Reid Flemming, los Reddie, los Sawyer, los Greig, los Simpson y los Smith...En las islas sólo pude dar con los Short y los Felton: las otras estirpes sobreviven diluidas. Los Flemming en Biggs, el apellido dominante.A cargo del grupo y al comando del Victoria, navegó el capitán James Reid. Lo asistió el mayor Henry Felton, uno de los pioneros más representativos de la primera época y cuyo apellido encontré en la guía de teléfonos. Hay una Sonia Felton.Como son tan pocos, los teléfonos celulares también figuran en el directorio; entre ellos aparecen otros tres Felton. Los Felton pasaron a ser una familia distinguida en las Malvinas de la primera ola. Entre los más famosos a nivel local, además de Henry, está su hijo John James, nacido en Londres, como su padre; también Arthur Ernest, el décimo hijo de Henry y creador de la calandrinia feltonii , una nueva especie de planta con frutos, que se conoce coloquialmente como "flor Felton".George John fue político activo e hijo del pionero. Después está Malvina Nathalia Felton, la hija menor de John James, quien inspiró a su padre a construir la casa familiar que hoy se conoce como Malvina House Hotel. En su página de Internet, los dueños actuales de este, el principal alojamiento de las islas, aclaran la curiosidad: el nombre, en singular (sin la "s" final), no tiene conexión alguna con la Argentina, sino que es "un viejo nombre escocés".Otra de las descendientes de ese linaje es la escritora Joan Spruce. Y finalmente están los Felton de Malvinas, que se extendieron a la Patagonia argentina para disgusto isleño. Rompecabezas genealógico En Malvinas, como ya vimos, la cuestión de nombres y apellidos puede ser un verdadero rompecabezas. Por empezar, porque antes los niños heredaban el mismo nombre de su abuelo y podía haber hasta cuatro Peter en tan sólo seis generaciones. Luego, los nicknames , apodos, son más que comunes y en muchos casos se repiten. Por último, está la mera cuestión de la dinámica de los apellidos: las mujeres usaron siempre su apellido de casadas, como la misma Joan, que usa el Spruce del marido. Esta es otra de las costumbres en proceso de cambio. Algunas viudas o divorciadas se quedaron con el del primer marido y sus primeros hijos a veces adoptan el del segundo esposo, en reconocimiento por los cuidados recibidos de ellos. A esto se suma el marcado cruce interno que tuvieron las islas durante más de un siglo.La endogamia y el escaso recambio poblacional alimentaron robustos mitos en la Argentina. El más obvio sostiene que los isleños, al casarse entre primos, tenían hijos con problemas mentales. Lejos del prejuicio, los cruces siguen siendo increíbles. Después de años de relación, en este último viaje me entero de que el director del Departamento de Pesca de las islas, John Barton, tiene sangre Pitaluga y también Felton.Nunca entendí por qué los hermanos Liam y Scott se hacen llamar uno Short y el otro Short Felton. Al parecer, son del mismo padre pero de distinta madre.

