Hay que pasar el “default”
Así como en 1910, estos aprovechados compraban telescopios y seducían a los porteños en las esquinas con la propuesta “vea por cinco centavos al cometa de Halley; conozca la causa de su muerte”, en 2014 los anuncios promocionaban “kits de supervivencia para defaults”.
La inminencia de la posibilidad del ingreso en default del país a raíz del fallo del juez Thomas Griesa provocó situaciones de nerviosismo y ansiedad entre muchos argentinos como no se veían desde los días previos al paso del cometa Halley en 1910, cuando informes un tanto alarmantes aseguraban que la cola del astro cortaría al planeta a la mitad como a una sandía cósmica. Uno de los momentos más publicitados derivados de los ánimos sensibilizados por la situación con los holdouts fue la que protagonizó el precandidato a gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, quien, junto con custodios armados con escopetas Itaka y con corchos en sus orejas, interrumpió la presentación del equipo de competición Citroën de la categoría Turismo Mundial, aduciendo ruidos molestos. Estaban allí los pilotos franceses Sébastien Loeb e Yvan Muller, quienes a esa altura no sabían si estaban en la Argentina o en Afganistán.Pero, más allá de este incidente, la tensión previa al default generó un caldo propicio para la aparición de los inescrupulosos de siempre, dispuestos a lucrar con la desesperación de la gente. Así como en 1910, estos aprovechados compraban telescopios y seducían a los porteños en las esquinas con la propuesta "vea por cinco centavos al cometa de Halley; conozca la causa de su muerte", en 2014 los anuncios promocionaban " kits de supervivencia para defaults".Estos kits , cotizados en miles de dólares, contienen elementos recomendados por la renombrada consultora Nosvamos Aljoraca y Asociados, para que una persona supere un evento de características devastadoras. Entre estos implementos se destacan: un fajo de dólares en billetes de a 10 (única moneda que sería aceptada en los desprovistos comercios que podrían sobrevivir al fenómeno), alimentos no perecederos (latas de picadillo y/o sardina, turrones navideños, praliné, cubanitos, etcétera), yerba, azúcar, equipo de mate, botella de fernet (de medio litro), botella de Coca (para combinar con el fernet), un fútbol (para organizar picados de camaradería con otros sobrevivientes), una radio (para escuchar los partidos cuando vuelva el fútbol), etcétera.Pero hay otros que incluso fueron más allá. Influenciados por las predicciones del economista Juan Carlos Hecatombe, no pocos argentinos construyeron búnkers subterráneos antidefault, con víveres suficientes como para permanecer varios meses bajo tierra y emerger cuando haya pasado lo peor.Según testimonios confiables, familias enteras, grupos de amigos o individuos solos, habrían ingresado presurosamente a estos refugios después de la conferencia de prensa del ministro de Economía, Axel Kicillof, del miércoles pasado en Estados Unidos, y no están dispuestos a salir hasta 2015."No sé nada de mi marido desde el miércoles. Me dijeron que sufrió un ataque de pánico posdefault y se metió en un refugio de ubicación desconocida con su secretaria de 22 años y no va a salir a superficie por los próximos meses. Dejó una carta culpando a Griesa", afirmó la atribulada esposa de un abogado del foro local. Sin embargo, hay quienes dudan de ingresar a los refugios debido a la confusión vigente (según quien opine) sobre si el país está en default , si no lo está, si está en default técnico, defaul t relativo o default onírico. "Lo único que podemos afirmar es que Argentina aún no figura en el Veraz, con lo cual técnicamente aún no estamos en default ", afirmó un consultor cercano al Gobierno.El desafío es entonces convivir con la incertidumbre. "Todavía no bajé al refugio porque soy claustrofóbico, pero llegado el momento lo haré", afirmó un comerciante cordobés que, prismáticos en mano, oteaba desde el techo de su casa en procura detectar si se nos viene la cláusula Rufo.Mientras tanto, sin aparentar el más mínimo registro del entuerto que generó en la Argentina, el juez Griesa afronta un problema personal que lo atormenta: olvidó las reglas del dominó, su juego favorito. "La cuestión es más grave de lo que parece, porque no sólo que las olvidó sino que por más que se las refrescamos no consigue entenderlas", afirmó un allegado.Hoy más que nunca flota sobre la generosa tierra argenta la gran pregunta nacional: ¿¡cómo lograron meternos en esto!?

