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Francisco, ese pobre tipo

Aquel Francisco (editorial Raíz de Dos, 2014), de Javier Cámara y Sebastián Pfaffen. Es una biografía intelectual del Papa. Repasa la vida de Bergoglio durante los años que vivió en Córdoba.

06 de octubre de 2014 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (Especial)
Francisco, ese pobre tipo

El encuentro de los periodistas cordobeses Javier Cámara y Sebastián Pfaffen con el papa Francisco, a fines de la semana pasada, fue noticia –y no sólo para los medios provinciales– por dos motivos: por un lado, porque le llevaban el libro que han escrito juntos, Aquel Francisco (Raíz de Dos, 2014); por otro lado, porque la audiencia duró casi una hora y media, y entonces cobró un carácter extraordinario. Esto último, a decir verdad, eclipsó al libro, sobre el que se dijo poco y nada. El título plantea un juego que se explica por el contenido: el pronombre "aquel" designa lo que está lejos de quien habla; pero Francisco está cerca nuestro, nos acompaña en este presente; ahora, antes de ser designado papa, conocimos a Francisco como el sacerdote, luego el obispo, más tarde el cardenal, Jorge Bergoglio; "este Francisco" y "aquel Jorge", entonces, son la misma persona. Al invertir el orden lógico de los pronombres, el objetivo de los autores ha sido llamar nuestra atención para mostrarnos que lo que dice y hace el Papa hoy, antes lo hizo y lo dijo Bergoglio.El punto de partida para alcanzar ese objetivo fue muy simple: dar cuenta del paso de Jorge Bergoglio por Córdoba en dos momentos clave de su vida. Porque aquí se formó como novicio y formuló sus primeros votos en la Sagrada Familia de barrio Pueyrredón, en 1960. Y volvió a Córdoba en 1990, en un extraño exilio que duró dos años, y del que no son muchos los que quieren hablar, sin más responsabilidad que ser confesor en la Compañía de Jesús, donde residió, habitando una de las celdas que da a la calle Caseros.Pero el resultado es mucho más que eso. Es, en la práctica, una especie de "biografía intelectual" del Papa: por ejemplo, entre otras cuestiones, permite saber quiénes y bajo qué circunstancias modelaron su preferencia por el "pastor con olor a oveja"; cómo y cuándo se sintió atraído por la piedad popular; por qué entiende que hay que privilegiar el tiempo sobre el espacio y de dónde le viene esa idea de que hay que "transitar la paciencia"; cuáles son los libros más interesantes que leyó mientras escribía los libros que produjo estando en Córdoba; qué relación existe entre sus estudios de la obra de Romano Guardini, un teólogo que influyó sobre los últimos papas, y su descubrimiento y devoción de la Virgen Desatanudos; y en qué momentos y de qué manera estableció un fuerte vínculo con la figura de José Gabriel Brochero y su obra.No es poca cosa, sobre todo si se tiene en cuenta que Cámara y Pfaffen consiguieron los testimonios de muchísimas personas que trataron a "aquel" Francisco y recuerdan lo que pensaba, cómo actuaba, cuáles eran sus hábitos y sus costumbres… Y uno de esos testigos es el propio Jorge Bergoglio, que, al tanto de la investigación, por comentario del arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, aceptó ser entrevistado. Los periodistas, como corresponde, le preguntaron si su estancia en Córdoba en 1990 no fue equivalente a la "noche oscura" que "han vivido varios santos y referentes de la fe católica". La respuesta de Francisco es genial: "La 'noche oscura' es para los santos. Yo soy un pobre tipo".