Esclavos, emigrantes, ciudadanos
“Evidentemente, se llevaron a los más fuertes".
Algo más de un siglo después de la penúltima vergüenza esclavista, Pape bromea con su físico menudo: "Evidentemente, se llevaron a los más fuertes. Mira, si no, a los jugadores de baloncesto norteamericanos. A mi abuelo, en cambio, lo dejaron". Este chico bien urbano, de 22 años, se pone serio, ahora sí, para renegar de los compatriotas que emigran, de esos otros jóvenes que son capaces de arriesgar la vida en una patera a Europa. Pape es un africano orgulloso, mejor dicho, un senegalés orgulloso que, como muchos otros que nos encontraremos en estos caminos, nombra a Senegal como el país de la paix (paz), a sabiendas del contraste que cualquiera advierte con los sangrientos e interminables conflictos de sus vecinos. Porque en esta nación que dejó de ser colonia francesa en 1960, los ciudadanos han votado a sus gobernantes desde su independencia y, salvo algún conflicto separatista con la etnia diola, puede jactarse de ser sostenidamente pacífica y hospitalaria.Pienso que la chanza de Pape es sólo un modo entrañable de explicar su estatura. Los senegaleses que veo, en su mayoría de etnia wolof y peul, son altos, esbeltos y cuidan muchísimo su físico (hacen ejercicio a toda hora). No veo hombres ni mujeres con sobrepeso. Si hablamos de mujeres, Pape dice que prefiere a las senegalesas porque tienen más "formas" que las europeas y porque su piel no es "pegajosa". Acto seguido, pregunta: "¿Nosotros olemos de algún modo particular?". Me voy por la tangente, no quiero responder con prejuicios de otros ni con argumentos poco rigurosos escuchados por ahí, en boca de blancos. Entonces, él arremete: "Porque ustedes sí que huelen". Esta vez me río con ganas y le pregunto si tuvap (blanco/a, en wolof), la palabra que ellos usan para designarnos, es peyorativa. Me dice que no, pero que sí hay una palabra de desprecio que nos menciona: es honk nop , que significa "oreja blanca". Y aclara que también ñap es peyorativo, y refiere a otra persona negra, pero de otro lugar de África, más "salvaje" (sic). Con todo, parece ser que los europeos (entiéndase, los occidentales) somos más queridos por los africanos, en general, que los árabes, esos conquistadores que aún están muy presentes y viven cerca.

