Entre las promesas y las estrategias
Son tiempos de campaña electoral, son tiempos en los que los candidatos tratan de seducir al electorado. Eduardo Bocco.
Son tiempos de campaña electoral, son tiempos en los que los candidatos tratan de seducir al electorado con el objetivo de lograr el bien más preciado por estas horas: el voto del 7 de agosto. Es hora de ofrecer, de dar, de caminar, de viajar y, sobre todo, de prometer."Cada maestrito con su librito", se podría resumir al evaluar las estrategias de cada uno de los tres hombres que tiene posibilidades de gobernar Córdoba durante los próximos cuatro años: Luis Juez, José Manuel de la Sota y Oscar Aguad.De la Sota anunció un generoso plan de viviendas para las familias que no tienen casa propia y también viajes gratis a estudiantes y docentes.Como para conmover a los que lo escuchan, Aguad fue más allá y ofreció aumentar el 50 por ciento de los salarios de los maestros, redondeando en la práctica una propuesta de cumplimiento casi imposible, a tenor de lo manifestado por expertos en la materia y hasta un sector del gremialismo docente.Aguad parece haberse tomado a pecho la polémica frase de su consultor de imagen, Jaime Durán Barba, quien hace poco más de un mes dijo que el candidato a gobernador del radicalismo afrontaba el problema de no ser conocido por los cordobeses.Este Aguad que ahora encabeza la fórmula provincial del radicalismo es el mismo que fue candidato a gobernador en 2005 y que perdió con De la Sota. Pero en aquella oportunidad el dirigente de la UCR sacó el 38 por ciento de los votos. Decirle desconocido, parece mucho.De la Sota encaró la campaña como si fuera un predicador. Da su mensaje, ofrece su palabra, pero evita las preguntas de los periodistas. Está permitido todo, menos el diálogo, parece ser la consigna del caudillo de la alianza Unión por Córdoba.El experto en medios Ramiro Agulla, una especie de coach en cuestiones mediáticas, sugirió a De la Sota no trenzarse en discusiones con nadie, mucho menos con Juez.El mensaje pacifista que ahora exhibe De la Sota contrasta con aquel dirigente pendenciero y provocador de hace pocos años. La nueva estrategia, entre otras cosas, hace que a Juez –no menos pendenciero y provocador full time – se le haya mojado la pólvora. No tiene a quién pelear ni a quién insultar. Así, su mensaje maniqueo se derrite como un helado. El ex intendente de Córdoba suele manejar el poco democrático concepto: o estás conmigo "o definitivamente sos un corrupto". Promete investigar la corrupción a fondo. Como intendente de Córdoba lo prometió al referirse a Kammerath, pero movió poco los dedos... Y su antecesor no tuvo medio problema con esta amenaza. La pelea De la Sota-Juez se convirtió en un clásico desde 2003 hasta 2007; un clásico triste y que irritaba a la sociedad cordobesa. En la actualidad, la pelea dejó de existir, felizmente. Sin embargo, la gente parece no haberlo advertido. En realidad, la ciudadanía todavía no se percató de que se votará para elegir gobernador y legisladores provinciales dentro de tres semanas. ¿El pueblo nunca se equivoca?

