En Twitter, los políticos cordobeses no dan en la tecla
La batalla por la confianza pública y el posicionamiento electoral desembarca en Twitter, pero los políticos cordobeses todavía no encuentran el camino.
"@dgiacomino Arreglaron las calles que le solicité. Lo felicito! Sería tan amable de facilitarme el número de Alumbrado Público. Muchas gracias!"
Lucas es estudiante de administración de empresas y fanático de Belgrano. El 10 de noviembre envió este mensaje a Daniel Giacomino a través de Twitter, y la respuesta llegó de inmediato, directo desde la BlackBerry del intendente: "Pasame por aquí lo que necesitas, yo te lo gestiono en Alumbrado desde la Secretaría Privada. Abrazo" No se trata de la panacea de la democracia directa. Tampoco es un fenómeno masivo en nuestro país, un territorio con 18 millones de internautas (el 43 por ciento de la población conectada) donde predominan las vías tradicionales de la comunicación política, a través de la TV, la radio y la prensa escrita. Pero desde el lanzamiento de Twitter en español, hace poco más de un año, algo parece estar cambiando en la manera en que los políticos se vinculan con los ciudadanos a través de las redes sociales y las nuevas plataformas digitales. Los dirigentes cordobeses, que no son ajenos a este fenómeno global, parecen haber entrado con el pie izquierdo a la era digital, según revela un estudio que La Voz del Interior realizó sobre su actividad en la red social, entre el 10 y el 22 de noviembre. El análisis se realizó a partir de un rastreo aleatorio basado en búsquedas y referencias disponibles en la Web, ya que no existe un directorio que los agrupe. Entre los dirigentes seleccionados para el análisis figuran Luis Juez, Daniel Giacomino, Cecilia Merchán, Olga Riutort, Oscar Aguad, Eduardo Accastello y Nadia Fernández. Algunos ejerciendo funciones ejecutivas o legislativas, otros desde el llano pero con aspiraciones a cargos electivos, en todos los casos aprovechan los beneficios de la instantaneidad en Twitter para seguir y ser seguidos, hacer anuncios, comunicar las actividades de su agenda pública y, en ocasiones, eventos de la vida personal. También están descubriendo un tipo de comunicación sin intermediarios, que les permite saltar el cerco de los medios y evitar las preguntas incómodas de la prensa, o criticarla. El objetivo es establecer vínculos más directos con la sociedad, aun con las limitaciones que impone la brevedad de 140 caracteres en los que deben comprimir sus mensajes. En su mayoría, los políticos de nuestra provincia elegidos para el relevamiento debutaron en la red social hace apenas unos meses. Seis de las siete cuentas analizadas se abrieron entre abril y mayo de este año, cuando Twitter empezó a sonar fuerte. Sólo Accastello tiene mayor antigüedad; su cuenta se abrió un año antes (descargar infográfico en PDF). En otras democracias, donde la adopción de la tecnología es mayor, la tradición tuitera comenzó mucho antes: el presidente de Estados Unidos Barack Obama, un icono de la política 2.0, creó su cuenta en marzo de 2007 y, pese a que comenzó a utilizarla más activamente en 2008, ya acumula casi seis millones de seguidores. En América Latina, Hugo Chávez lidera el ranking con más de un millón de usuarios interesados en recibir sus "tuits bolivarianos".Pero el asunto no sólo pasa por "estar" en el mundo 2.0; también es necesario sumarse a una nueva lógica comunicativa. Los políticos de Córdoba, ¿están asumiendo esta nueva cultura, sus prácticas y actitudes? Los separa un abismo. En un primer nivel de análisis cuantitativo, la distancia de Obama o Chávez con los dirigentes locales es enorme. Si aquellos cuentan seguidores por millones, en Argentina el desarrollo es todavía incipiente. La presidenta Cristina Fernández estrenó cuenta en abril y comenzó a publicar unas semanas después. Tiene más de 230 mil seguidores y se ubica por encima de otros usuarios intensivos como el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri (ver Lo mismo, por otro canal ). En Córdoba, con casi 6.900 seguidores al 22 de noviembre, Luis Juez es el político más popular en la tuitósfera local. El senador del Frente Cívico publica un promedio de cuatro actualizaciones diarias, difunde datos de encuestas y comparte sus opiniones sobre temas de la agenda pública. También aprovecha para hacer campaña rumbo a 2011. "Entonces, tenemos: Falo, De la Sota y Jaime…. hacen falta más razones para pretender gobernar decentemente a Córdoba?", reflexionaba el martes en medio del escándalo por los cheques sin fondos. Pero el factor de popularidad (que surge directamente del número de seguidores) no es la única variable de análisis para determinar el éxito político en Twitter. Ni siquiera la más importante. Para ser relevantes en este mundo, es necesario consolidar otras variables de la comunicación política: construir influencia en la incipiente esfera pública que se desarrolla en las redes sociales; aumentar el compromiso con las conversaciones a través de una participación activa; y ganar la confianza de la comunidad. Todo un reto, ya que en estos indicadores a los dirigentes cordobeses no les va tan bien.En la variable de influencia, la actividad de Luis Juez en Twitter se ubica casi en la mitad de la tabla (48 puntos sobre 100), de acuerdo a Tweetlevel, una herramienta creada por la consultora Edelman. Esto se debe a que sus seguidores no hacen circular sus mensajes con la suficiente frecuencia, posiblemente por falta de atractivo. De acuerdo a esa medición, Juez obtiene una mejor calificación en popularidad (55 puntos) pero desciende a 34 en compromiso y 36 en confianza (ver Principales indicadores ).El intendente Giacomino, en cambio, es el que mejor se posiciona en la variable de compromiso (57 puntos) al desarrollar una activa participación que combina con tuits desde su celular mientras atiende las tareas de gestión. Con 2.406 seguidores al 22 de noviembre, el intendente publica un promedio diario de cinco mensajes y contesta hasta los mensajes más agraviantes de usuarios que lo critican. La mitad de sus publicaciones en el último mes fueron en respuesta a otros usuarios, y de ellas la mayoría tuvo como destinatario al periodista de este diario Roberto Battaglino (@battaglino), quien recibió 15 respuestas públicas del intendente. También aparece como destinatario frecuente el conductor de Mitre 810, Federico Tolchinsky (@ftolchinsky).Un dato llamativo del análisis es que entre las más influyentes figura también Cecilia Merchán, diputada nacional por Córdoba (Libres del Sur). En la escala elaborada por Edelman, con poco más de 1.300 seguidores, se ubica por encima de la concejala Olga Riutort en cuanto a niveles de influencia, popularidad, compromiso y confianza. Otro estudio, el Índice 2.0 de Diputados Nacionales que elabora la consultora porteña Cicoa, ubica a Merchán en el octavo puesto entre 141 diputados nacionales evaluados.Los datos demuestran que, bien utilizadas, las redes sociales permiten a las fuerzas minoritarias sortear las barreras de recursos y vencer el peso de los aparatos partidarios para conseguir mayor relevancia que los partidos tradicionales. Riutort cuenta con casi medio millar de seguidores. En el último mes publicó un promedio de tres mensajes diarios (213 en total desde mayo) y de acuerdo a la escala de Edelman su nivel de compromiso se encuentra en niveles medios, aunque la confianza es baja (18 puntos de 100). Esto ocurre a menudo cuando los mensajes no resultan lo suficientemente atractivos como para ser reenviados y compartidos por los usuarios.Según surge de su perfil, la concejala del bloque Eva Duarte suele fijar posiciones vehementes sobre los temas municipales que se debaten en el Concejo Deliberante, y protagoniza cruces verbales con sus rivales. "No se entiende por qué (Juan) Schiaretti mandó a votar en contra del aumento de boleto a los tres concejales que le responden", lanzó a mediados de noviembre durante el tratamiento de fallido aumento del cospel. Aunque puede agradar a los periodistas, su estilo no genera suficiente confianza entre los usuarios que la siguen. En la Legislatura provincial las cosas tampoco van mejor. La kirchnerista Nadia Fernández, con 141 seguidores, obtiene bajas calificaciones en las variables analizadas. El rezago cordobés en material digital contrasta con la evolución de sus pares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde 70 por ciento de los diputados ya gestiona de alguna manera su identidad digital. Entre ellos, 35 por ciento utiliza Twitter y 60 por ciento son usuarios de Facebook, con un promedio de 1.100 amigos, según un informe del Observatorio Permanente de Identidad Política Digital del sitio www.eamericas.org.En el Congreso, el diputado nacional y candidato a gobernador Oscar Aguad (UCR) –que se ubica 14 puntos detrás de Juez en el ítem de popularidad– tiene una influencia menor que Merchán en la tuitósfera y sus indicadores de compromiso y confianza también registran niveles bajos, de 18 y 19 puntos respectivamente. El hecho de no seguir a otros usuarios, una baja frecuencia de actualización, y un estilo impersonal y distante pueden incidir negativamente en estos casos."Los seguidores deben sentir que el contacto es realmente directo. Que la persona que está por detrás del tuit es a quien ellos quieren escuchar", apunta Gaspar Gracia Daponte, director de la consultora cordobesa que lleva su apellido.Por su parte, el villamariense Eduardo Accastello, que ingresó un año antes que el resto de los políticos relevados, tampoco registra una buena actuación: apenas 411 seguidores en el plazo analizado y bajos niveles de compromiso y confianza.Alfabetización digital. Mientras la adopción social de las tecnologías 2.0 crece a pasos agigantados, incorporar las redes sociales a las estrategias de comunicación política aparece como una habilidad vital para conseguir el apoyo de sectores medio-altos y juveniles, según los analistas consultados por este diario. "Con esta herramienta es posible llegar al segmento joven, en general desinteresado en la política y que no consume el discurso de sus referentes en los espacios tradicionales donde se producía hasta aquí el debate", apunta Gracia Daponte. En el mundo de la política, los críticos de Twitter apuntan sus dardos a que la herramienta puede erosionar el discurso político al quitarle profundidad. Para el consultor cordobés, en cambio, no se trata de la tecnología (que en sí misma es moralmente neutra). "La política pierde profundidad y contenido en función de la manera en la que la ejercen sus protagonistas", sostiene.Más allá de las controversias, hoy casi nadie duda de que Twitter está permitiendo a políticos y funcionarios instalar temas en la agenda y obtener pistas sobre las tendencias de un sector influyente de la opinión pública, donde participan periodistas, medios y otros líderes sociales. Los políticos encuentran aquí una oportunidad pero también una amenaza: quedar fuera del juego. Por diferentes motivos, tanto el gobernador Juan Schiaretti como su antecesor José Manuel de la Sota no tienen participación en Twitter. Tampoco el senador radical Ramón Mestre (ver Ausencias que brillan).Las brechas. Es cierto, ya no sólo es cuestión de acudir a las cámaras o los micrófonos. Ahora los dirigentes también pueden construir palcos virtuales para atraer a nuevas audiencias más entusiastas, pero también proclives a conexiones más débiles y efímeras. Pese a esto, los especialistas señalan que la participación en redes sociales y la construcción de nuevos vínculos con los ciudadanos ayudan a democratizar la política. Dicho lo anterior, ¿qué factores frenan el ingreso de la política de Córdoba al universo 2.0? Las razones son varias. Un componente central es la brecha generacional. Y es que buena parte de los candidatos "simplemente no entiende las ventajas de estas herramientas" como dice Gracia Daponte, para quien existe incluso una "ignorancia militante" de dirigentes que aseguran "que no tienen Facebook ni piensan tenerlo". Otra razón es el desconocimiento. "Un plan de medios digitales no termina en el envío de e-mails a bases de datos de internautas anónimos. Deben articularse correctamente todas las herramientas de la web 2.0 y las redes sociales", sostiene Gracia Daponte. Además del sitio web del candidato y el blog como canal de participación, sugiere construir presencia digital en YouTube, Facebook y Twitter para favorecer un diálogo inmediato.La alfabetización digital de los políticos requiere comprender, fundamentalmente, que el nuevo paradigma de la comunicación se basa en una arquitectura horizontal y en la cultura participativa de los ciudadanos. "Estamos programados para hablar, no para escuchar. Los políticos no escapan a esta regla", dice Gracia Daponte.Los nuevos liderazgos, como demuestra el caso de Obama en Estados Unidos, se asientan en relaciones de igualdad, apertura y transparencia; todos pilares de la web 2.0. Pero, principalmente, en el diálogo. Esto supone un desafío mayor: abandonar el paradigma de "yo hablo, ustedes escuchan" que domina la política actual, para adoptar una actitud más proclive a las conversaciones.

