El voto extraviado
Finalmente, culminó el cómputo de votos de las primarias abiertas de Santa Fe, proceso que finalizó dos semanas después del cierre del comicio.
Finalmente, culminó el cómputo de votos de las primarias abiertas de Santa Fe, proceso que finalizó dos semanas después del cierre del comicio, y que convirtió al escrutinio de esta provincia argentina en uno de los más largos del mundo. El récord lo ostenta el escrutinio de las presidenciales afganas de 2009, que tardó dos meses, y cuyos resultados fueron más dudosos que el fallo de pelea Mayweather-Pacquiao. Si bien ingresar en un ranking con el sistema electoral afgano no es lo más recomendable para una democracia occidental, lo más inquietante es que según algunos analistas hay altas posibilidades de que todavía existan votos perdidos en Santa Fe, lo que prolongaría el escrutinio durantes meses e incluso años."El razonamiento es simple: si a las autoridades electorales santafesinas se les escabulleron 807 urnas con más de 200 mil votos adentro, tranquilamente puede haber unos cuantos cientos o quizá algunos miles más deambulando dentro de urnas perdidas u olvidadas en los recovecos de la extensa geografía provincial", comentó el politicólogo experto en escrutinios complejos, Perpetuo Recuento.Para ejemplificar la situación, los especialistas en el tema comparan la situación electoral santafesina con las catástrofes naturales con alto número de víctimas: es normal que pasen semanas y se sigan encontrando estropeados sobrevivientes bajo los escombros, hechos que son considerados prodigiosos.En este caso, los diarios titularían: "¡Milagro en Santa Fe! A ocho meses de las primarias, encontraron una urna repleta de votos dentro de un armario en una escuela de Granadero Baigorria. El receptáculo, si bien algo magullado y apolillado, se encontraba en buen estado y agradeció emocionado a los rescatistas. 'Pensé que nunca vendrían por mí', dijo".Para evitar esta potencial y engorrosa situación y preservar la salud del sistema electoral santafesino (o lo que queda de ella), algunas voces se han alzado para impulsar un gigantesco operativo de rastrillaje de urnas con la participación de miles de voluntarios. La batida debería comenzar desde la línea fronteriza que separa a Santa Fe de Buenos Aires y avanzar hacia el norte, registrando palmo a palmo todos los lugares donde pueda haber una urna (aljibes, cuartos oscuros, sótanos, placares, casas abandonadas, casas embrujadas, etcétera).Este procedimiento –inédito en la historia electoral nacional– podría convertirse sin embargo en una herramienta útil para la salud democrática de un país donde últimamente están desapareciendo objetos cada vez más voluminosos, algunos gigantescos; como las retroexcavadoras de siete toneladas que se desvanecen en Córdoba pese a los férreos dispositivos de control de calles y rutas. "No descartamos ninguna hipótesis", señaló un efectivo de la flamante división Sustracción de Maquinaria Pesada y Enorme, "pero la pista más firme sobre la que estamos trabajando es la existencia de un portal hacia otra dimensión en algún punto de la avenida Japón, que sería utilizado por una banda para ocultar los elementos robados en otros tiempos y lugares, por ejemplo en la Córdoba colonial, para después comercializarlas en el mercado negro".De más está decir que el robo de maquinaria pesada preocupa seriamente en ámbitos castrenses (donde la desaparición de pertrechos es habitual), al punto de que el Ministerio de Defensa habría ordenado un recuento de tanques y blindados varios para verificar que estén todos. "Existe preocupación no sólo de que falte un tanque sino de que haya sido traficado y sea utilizado en algún conflicto, por ejemplo en Ucrania", explicó una fuente ministerial.Mientras tanto, y sin dar señales de incertidumbre, el exultante ganador de las primarias santafesinas, el cómico Miguel Del Sel, avanza con firmeza en su tarea cotidiana de proponer soluciones que encaucen a su conflictiva provincia, cuyo principal problema no es el narcotráfico como se tiende a pensar, sino los niños díscolos.En este sentido, Del Sel sugirió el método familiar de cintazos correctivos que en su niñez le aplicó sistemáticamente su padre para encauzarlo y que, según asegura, lo convirtieron en una persona de bien. Inclusive fue más allá y aseguró que los violentos golpes que le aplicaron en las piernas con una vara en un colegio religioso lo catapultaron a la condición de abanderado.A partir de estas confesiones de una infancia marcada por flagelaciones y castigos corporales, algunos analistas consideran que, con igual criterio, si resulta elegido gobernador, unas buenas tandas de latigazos aplicadas a tiempo sobre su persona podrían derivar en una gestión brillante para la provincia. Además, por primera vez se le encontraría algún sentido práctico al sadomasoquismo.

