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El tango le queda chico

Falleció hace 75 años, el 24 de junio de 1935. Sin embargo, Carlos Gardel cada día canta mejor. Rogelio Demarchi.

20 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi (especial)
El tango le queda chico

Falleció hace 75 años, el 24 de junio de 1935. Sin embargo, Carlos Gardel cada día canta mejor.

¿Por qué nadie ha sido capaz de superarlo? Porque es mucho más que un cantor de tangos. Es la identidad cultural de Buenos Aires. Nadie como él, ni antes ni después, logró sintetizar la cultura de esa ciudad cosmopolita en que se transformó para siempre "la gran aldea" al calor del aluvión inmigratorio.

De hecho, fue uno de esos millones de inmigrantes que arribaron al puerto de Buenos Aires. Llegó en 1893, con 2 años y meses (había nacido el 11 de diciembre de 1890 en Francia).

¿Qué elementos culturales dinamizan la ciudad en la que crece ese niño, y cómo es que éste se convierte muy joven en su máximo representante cultural? La respuesta a este doble interrogante está en las páginas de La Buenos Aires de Gardel (Sudamericana, 2008), un muy inteligente y sintético trabajo de Julián y Osvaldo Barsky, también autores de Gardel. La biografía (Taurus, 2004).

Allí comenzó. Marquemos un tiempo y un espacio: en 1893 se inauguró el Mercado del Abasto, a cuyo alrededor se fue armando un barrio que mixturó criollos con inmigrantes. "La música sería la más clara expresión de dicha fusión", escriben los Barsky. La canzonetta italiana y la zarzuela española convivían con las milongas y vidalas camperas. Por eso, el barrio es muy importante en la historia del tango.

En los teatros del Abasto trabajaron los hermanos Podestá (familia fundadora del circo criollo), y actores de la talla de Pepe Arias y Enrique de Rosas, junto a compañías que representaban obras en idish.

Según los Barsky, la infancia y la juventud de Gardel se relacionan con el Abasto, donde vivió, fue a la escuela y dio sus primeros pasos musicales, cantando en "cafés, centros criollos, fiestas en viviendas particulares, casas de baile y distintos comités políticos".

Además, allí entró en contacto con el mundo teatral y participó como extra o cantante en alguna representación, y hasta llegó a trabajar como utilero por un tiempo.

En la década del Centenario, cuando la intelectualidad argentina estaba preocupada por transmitir a los millones de inmigrantes los símbolos de la nacionalidad, mientras, por ejemplo, desde el campo literario se señalaba hacia la poesía gauchesca y su sufrido héroe (el gaucho), en el campo musical se buscaba al cantor nacional, alguien que dejara de lado músicas españolas e italianas y cantara canciones criollas. Fue entonces cuando algunos se arriesgaron a embanderarse con el tango más que con vidalas y otros géneros del interior.

En ese contexto, comienza la carrera profesional de Gardel. En 1912, realiza una gira por la provincia de Buenos Aires, de mano del Partido Conservador, y firma su primer contrato de grabación; en 1913, es número permanente en uno de los más importantes cabarés del centro; en 1917, estrena lo que se considera el primer tango canción ( Mi noche triste ) y filma una película.

Apenas tiene 27 años y ya está preñado de eternidad.