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El profesor, objeto de estudio

Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara, 2103) muestra a Cortázar como docente e interlocutor extraordinario de sus alumnos.

27 de agosto de 2013 a las 12:01 a. m.
Rogelio Demarchi
El profesor, objeto de estudio

Mañana, 26 de agosto, Julio Cortázar cum­pliría 99 años. Como la mejor manera de ­celebrarlo y de iniciar el camino hacia su centenario es leyéndolo, hablemos de su "nuevo libro"… Porque aunque haya muerto en 1984, después de esa fecha se han publicado por primera vez numerosos textos suyos que se conservaban inéditos. Hace unas pocas semanas ese extraño fenómeno ha sucedido una vez más, y con enorme éxito: Clases de literatura . Berkeley, 1980 (Alfaguara, 2103), desde su lanzamiento, es el libro de no ficción más vendido en el país.En la universidad californiana, Cortázar da clases todos los jueves de octubre y noviembre. Alguien las graba, de modo que pueden transcribirse y reproducirse una por una. Con sus temas, sus lecturas de fragmentos, su intercambio con los alumnos en el segmento final de cada sesión. Y como Cortázar era un gran orador, un gran conversador, el resultado es por demás agradable y súper cortazariano.Con un agregado no menor: las clases, de uno o de otro modo, giran alrededor de la obra de Cortázar, de modo que el profesor es el objeto de estudio del curso. Así, explicará, por ejemplo, que su obra se puede dividir en tres etapas, "una primera etapa que llamaría estética, una segunda etapa que llamaría metafísica y una tercera etapa, que llega hasta el día de hoy, que podría llamar histórica". Como se acostumbra en estos casos, hay que señalar la obra paradigmática que representa cada etapa de la obra de un autor: Bestiario (1951), su primer libro de cuentos, para la estética; Rayuela (1963), para la metafísica; Libro de Manuel (1973), para la histórica.Pero las cosas no siempre son tan fáciles como el docente tiende a creer cuando prepara su exposición: el intercambio con los alumnos, las preguntas por sus textos más lúdicos – Historias de cronopios y de famas , Un tal Lucas , Último round –, deja en evidencia que mucho de lo escrito "no se ajusta de una manera sistemática a ninguna de las tres principales etapas". La variación es importante: ya no son tres las etapas, sino que tres etapas son las principales. Con todo, hubiera sido más justo que hablara de capas y no de etapas, término que transmite algo del orden de lo cronológico (una etapa es anterior a otra), mientras que en Cortázar las perspectivas (o percepciones) tienden a superponerse.La noción del juego, su particular teoría de la realidad –y la relación que en ella establece entre la realidad y lo fantástico–, su forma "arquitectónica" de distinguir la novela del cuento, las búsquedas del escritor mientras elabora sus textos más emblemáticos, el valor del lector, su compromiso político con distintos procesos latinoamericanos (desde la revolución cubana hasta la revolución sandinista, pasando por la lucha en contra de las dictaduras que asolaron la región). Cortázar, hasta entonces reacio a asumir la labor docente (lo tentaron muchas veces y se negó), se muestra finalmente dispuesto a hablar de todo y brinda apasionadas lecciones en las que, a la distancia, y a través de esta versión impresa, podemos participar. Gracias, maestro.