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El perfume del poder

En algún momento de su vida, todas las personas han ejercido alguna cuota de poder. Eduardo Bocco.

27 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
El perfume del poder

En algún momento de su vida, todas las personas han ejercido alguna cuota de poder. En lo que sea, mucho, poco o casi nada, los seres humanos disfrutaron y probablemente se angustiaron un poco cuando tomaron la torta y repartieron las porciones. La seducción del poder, la adrenalina del poder, el poder del poder. Las calificaciones suelen y pueden ser prácticamente infinitas. Ahora bien, cuando se trata de poder político, la situación se potencia.El juego por el poder es una esgrima constante entre oficialistas y opositores. En octubre se elegirá presidente de la Nación y algunas estrategias de ambos bandos son pueriles. Por ejemplo, no tiene sentido decir que Cristina Fernández "todavía no decidió su candidatura", como dicen, intentando convencer, algunos lenguaraces de la Casa Rosada. Planteos de ese tipo están apolillados y contribuyen al descrédito ciudadano hacia la clase dirigente. Esas supuestas maniobras distractivas no las cree casi nadie. Y en la vereda del frente pasa exactamente lo mismo. Hay voces previsibles y aburridas que intentan persuadir a sus interlocutores diciendo que "Cristina está muy deprimida y no será candidata". Un argumento tan falaz como mentiroso. Hablan sin saber, intuyendo y tratando de sacar algún provecho.La Presidenta convive con alguna cuota de poder político desde el regreso de la democracia, y si bien perdió a su esposo y socio de toda la vida, tampoco es para que unos jueguen a las escondidas y los otros la traten de pobre chica.Seguramente Cristina será la candidata del kirchnerismo aunque los kirchneristas no lo digan y radicales y macristas, ante la falta de ideas, traten de sugerir que la jefa del Estado abandonará la carrera."Lo tengo que pensar" suelen decir algunos dirigentes cuando se los consulta sobre eventuales ofrecimientos para aspirar a cargos electivos. Mucho más de la mitad de los que dicen eso mienten.Es nada más que una estrategia que casi nadie puede explicar seriamente. Es atarse a "la internita" mezquina y pobretona de los partidos políticos. Es evitar compromisos de antemano.La posibilidad de ejercer el poder institucional seduce muchísimo a los dirigentes políticos, que para eso se preparan o deberían prepararse.Córdoba no es la excepción a esa regla vetusta de la política argentina. Suele pasar con José Manuel de la Sota. Pues bien, a sus colaboradores y detractores hay que decirles que De la Sota no sería candidato en el improbable caso de que se desplome en las encuestas (hoy va segundo en las independientes y primero en las del Gobierno provincial).Cuando un coro de delasotistas y kirchneristas repetía que "todavía no decidió", el ex gobernador ya había contratado a un publicista para diseñar su campaña y pulía con Julio De Vido la letra chica del acuerdo con el kirchnerismo. Si el "todavía no lo sé" es un cuento que nadie cree, ¿por qué se mantiene? Porque algunos quieren ganar espacio en los medios en los tiempos de precampaña y para que algunos operadores de poca monta le saquen algo de jugo a la cuestión. Así de avaras son las razone s.