Temas del día:

El nombre del terror en Córdoba

Esta semana llega a las librerías de todo el país la investigación de los periodistas cordobeses Ana Mariani y Alejo Gómez Jacobo. La historia de uno de los más grandes centros ilegales de detención, contada por sus protagonistas. Testimonios y relatos inéditos.

04 de noviembre de 2012 a las 12:03 a. m.
Ana Mariani y Alejo Gómez (Especial)
El nombre del terror en Córdoba
La perla. Fue el más grande escenario que existió en el interior del país para el sacrificio de seres humanos (Bibiana Fulchieri).

Doce kilómetros separan la ciudad de Córdoba de una construcción de color rojizo que hoy continúa produciendo escalofríos. Es imposible verla y no traer de inmediato a la memoria la máquina de desaparición y muerte que funcionó entre sus paredes durante la última dictadura militar. Está al costado de la autopista que une las ciudades de Córdoba y Villa Carlos Paz. Su nombre, La Perla, resonará por décadas como el más grande escenario que tuvo el interior del país para el sacrificio de seres humanos. Sin duda, para los fines que tuvo desde marzo de 1976 hasta fines de 1978, fue un lugar estratégico. Nadie podía escuchar desde la ruta los gritos de las personas sometidas a torturas ni controlar los movimientos de entradas y salidas de automóviles que participaban de los operativos de secuestros. Sobre este centro de exterminio, sobre esta mancha eterna, sobre esta historia de terror trata La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración. Seis años de búsquedas. Para hacer este libro investigamos a lo largo de seis años, visitamos todas las fuentes de documentación a las que nos fue posible entrar, buscamos testimonios a lo largo de todo el país y viajamos varias veces al extranjero para conseguir testimonios que nunca fueron publicados hasta ahora y para reconstruir una historia que, creemos, pocas veces ha sido abordada en toda su complejidad. La idea de escribir sobre ese siniestro lugar, lo que sucedió en él y las consecuencias que todavía hoy se padecen surgió a instancias del periodista Sergio Carreras, quien señaló la carencia de investigaciones periodísticas sobre la historia reciente de Córdoba que fueran realizadas en Córdoba: las publicaciones sobre los años '70 y el accionar de la dictadura llegaban en catarata solamente desde Buenos Aires.A partir de la idea de Carreras, los autores comenzamos la investigación. Nos sumergimos en la lectura de libros que nos aproximaran a lo que fueron los campos de concentración, no sólo en Argentina sino en el resto del mundo, para luego centrarnos en La Perla y el amo de ese momento en el territorio del Tercer Cuerpo de Ejército, el hoy exgeneral Luciano Benjamín Menéndez.Así, fueron surgiendo preguntas que urgían respuestas: cuándo se construyó La Perla y cuál fue finalidad declamada; quiénes tuvieron la responsabilidad de ese centro en las diferentes épocas; qué nombres dejaron sus huellas en ese sitio. Y, después, la tarea más difícil: ubicar a las personas que habían podido emerger de ese submundo, que desde el comienzo de la investigación supimos que habían sido muy pocas.Nuestra búsqueda nos llevó a pueblos y ciudades del interior provincial, a Buenos Aires, Barcelona, Madrid, Verona. La dificultad no fue sólo ubicar a los sobrevivientes sino conseguir que confiaran en nosotros, para después realizarles el más difícil de los pedidos: que volvieran sobre el dolor una y otra vez. De allí, nuestro agradecimiento a los sobrevivientes y a sus amigos, que en muchas ocasiones oficiaron de puente para acercarnos a ellos, para que accedieran, al menos, a conocernos.Pese a las 478 páginas finales del libro, no fue sencillo sintetizar seis años de experiencias, buenas y no tan buenas; pero, en definitiva, todas aleccionadoras; todas vivencias que nos dejaron huellas.No fue fácil enfrentarnos con el temblor interior ante cada recuerdo del entrevistado, que se veía obligado a volver a las pesadillas de 35 años atrás; quebrarse, algunas veces, y sobreponerse para volver a encontrar las palabras y poder continuar el relato. Es imposible olvidar a la mamá de Raúl Mateo Molina, estudiante de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando relataba el secuestro y el final de su hijo en manos de uno de sus torturadores. Raúl fue muerto de una trompada que lo hizo trastabillar y pegar su cabeza contra la pared. Cómo olvidar a Susana Dillon, la mamá de Rita Ales de Espíndola, al contar el final de su hija, que parió en el Hospital Militar y después fue fusilada. Susana murió hace muy poco, a los 87 años, sin poder asistir al juicio en el que se ventilarán las desapariciones de su hija y su yerno. Infinidad de esas historias nos acompañarán siempre.Fueron necesarias docenas y docenas de entrevistas. En muchos casos, nos alejábamos de los encuentros con la certeza de que tendríamos que regresar sobre nuestros pasos, ya que en ocasiones quedaban dudas, algo por preguntar, por entender. Aunque no podemos dejar de expresar que la posibilidad de entender, con el transcurso de los años que duró esta investigación, resultó una meta imposible, porque la experiencia personal de quien pasó por un campo de concentración es casi inabordable. "Con mi mano quemada, escribo sobre la naturaleza del fuego". Estas palabras del escritor francés Gustave Flaubert se convirtieron para nosotros en una realidad: solamente quienes pasaron por un campo de concentración son quienes pueden hablar-contar-escribir completamente seguros sobre esa experiencia. Los que nos acercamos a lo que fue el poder concentracionario somos meros intermediarios, apenas intérpretes de lo que escuchamos. Los últimos. Sabíamos que eran muy pocos los que salieron con vida, y, entre esos pocos, hubo personas que permanecieron días y otras que estuvieron en el infierno durante años. A estas últimas fue muy difícil llegar, ya que sobre ellas recae la marca de una perversa pregunta: ¿por qué sobrevivieron? ¿Por qué no las mataron, como a la mayoría? ¿O cómo pudieron seguir con vida entre tantas muertes? Son preguntas estigmatizantes que suelen recaer sobre quienes tuvieron que resistir en las peores condiciones por las que puede pasar un ser humano. "Uno es sobreviviente, no te mataron, pero tenés el peso de dar explicaciones de por qué sobreviviste. Es muy duro tener que explicar algo para lo que uno no tiene explicación: por qué razón sobreviviste. Porque en realidad no hubo una lógica. Ellos eran los dueños de la vida y de la muerte, y más que de la vida, de la muerte; uno no tenía ningún tipo de poder de decisión. En mi caso, podría decir que fue la omnipotencia que creían tener; el sentirse dioses; el pensar en salvarse si me salvaban; el que otros sepan lo que es el castigo para seguir aterrorizando a la sociedad. Nunca lo sabré. No hubo una lógica de la sobrevivencia. Para ellos éramos muertos que caminábamos", nos respondió una de las sobrevivientes de La Perla.Al final de nuestro largo recorrido, no sólo tuvimos la tarea de reducir la infinidad de páginas escritas a quinientas, para que se convirtiera en un libro accesible, sino de intentar dejar un documento actualizado a 2012 sobre las víctimas de la represión en Córdoba.Este libro cuenta una historia, aporta informaciones y testimonios desconocidos, y pretende –entre otras cosas– dar cuenta de lo que sufrieron tantas personas, a quienes intentaron borrarles el ser y desterrarlas tanto material como simbólicamente.

Ana Mariani. Nació en Santa Rosa, La Pampa, y es periodista especializada en derechos humanos. Trabajó en Barcelona para las editoriales Seix Barral y Gustavo Gili, y en Córdoba se desempeñó durante 26 años en el diario La Voz del Interior. Ganó, entre otros, el primer premio de Adepa 2002, categoría Bien Público, por sus notas sobre el derecho a la identidad y situaciones irregulares en la entrega de niños en adopción. Es coautora de la publicación multimedia "El horror está enterrado en San Vicente", basada en sus investigaciones sobre exhumaciones de desaparecidos en ese cementerio de Córdoba, que en 2005 fuera elegida finalista del premio de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que dirige Gabriel García Márquez. También es autora del libro La vida por delante. La tragedia de los chicos del Colegio Manuel Belgrano (Ediciones del Boulevard, 2006).Alejo Gómez Jacobo. Nació en Córdoba, es periodista y docente adscripto en la cátedra de Historia Argentina Contemporánea de la Escuela de Ciencias de la Información (UNC). Trabajó en La Voz del Interior y actualmente se desempeña en el diario Día a Día. En 2008, Adepa le otorgó una mención en la categoría Derechos Humanos por la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad en Córdoba. En 2006 y 2011 ganó el primer premio en el concurso de periodismo Rodolfo Walsh en el rubro de notas de investigación. Colaboró en la investigación para el libro El reino de los Juárez, de Sergio Carreras (Aguilar, 2004).

El libro

La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración. Autores: Ana Mariani y Alejo Gómez Jacobo.Páginas: 478.Editorial Aguilar,Buenos Aires.Precio: 129 pesos.