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El mundo según Obama y Romney

Normalmente, en días previos a las elecciones americanas, abundan los análisis acerca de cómo influenciará ese evento en la política exterior de Washington y en el funcionamiento de la “máquina del mundo”. Carlos Pérez Llan.

04 de noviembre de 2012 a las 12:03 a. m.
Carlos Pérez Llana (Universidad siglo 21)
El mundo según Obama y Romney
En Afganistán. Una manifestación antiestadounidense en Kabul, la capital del país. Obama retiró tropas de Irak para aumentar la presencia armada en Afganistán (AP).

Normalmente, en días previos a las elecciones americanas, abundan los análisis acerca de cómo influenciará ese evento en la política exterior de Washington y en el funcionamiento de la "máquina del mundo". Históricamente se apeló al análisis comparado. Los analistas identificaron los trazos comunes y las discrepancias entre ambos candidatos y se apoyaron en los datos provenientes de las gestiones externas de los presidentes republicanos y demócratas. Sin embargo, en esta elección ese ejercicio resulta insuficiente. Y las razones son sencillas: los Estados Unidos han dejado de ser el país hegemónico y la agenda externa está más vinculada a la economía que a la ideología.Definitivamente, ambos candidatos saben que para detener la hemorragia de poder hace falta enderezar la economía. A partir de la crisis de 2008, la declinación económica es una realidad que se grafica en la participación americana en el producto bruto mundial y en la gigantesca deuda. Retienen la superioridad militar, pero en el mundo de la globalización las armas son insuficientes. Cambio de prioridades. Las prioridades geográficas también cambiaron. Desde la mirada de Washington, Europa se devaluó y la crisis del euro abona esa percepción no-atlántica. Una prueba: en el debate entre los candidatos sobre temas internacionales casi no se la citó. Rusia es un objeto extraño. Para Mitt Romney es una amenaza, porque mira al mundo desde la seguridad y en esa dimensión Moscú todavía cuenta. Para Obama es una petropotencia y un Brics poco confiable que no adhiere a la idea de un orden mundial. Se comprobó en la ONU en el caso Siria, ya que su veto paralizó al Consejo de Seguridad. Al mundo árabe Washington lo observa bifocalmente: saluda la "primavera", pero teme que las urnas consagren el fundamentalismo, como sucede en Túnez y Egipto. Por otro lado, mantiene una estrecha relación con las petromonarquías, paradójicamente las financistas de los Hermanos Musulmanes que están ganando elecciones. El gran rival. Para los Estados Unidos, la prioridad es el Asia, particularmente China, un competidor económico más difícil que la ex-URSS que económicamente nunca jugó en las grandes ligas. Beijing desafía con números, no con misiles. Finalmente, en Asia existe un nuevo aliado americano: India. Con ella, trata de armar un juego de equilibrio de poder regional.En estas cuestiones poco difieren Obama y Romney. Existen acentos. Uno apela a cierto nacionalismo, el otro apuesta a liderar en la globalización. Estratégicamente coinciden: abandonar Afganistán, sancionar a Irán y ajustar el desbalance comercial con China. Romney no atacó duramente la actual gestión presidencial porque Obama no cometió grandes errores externos, mientras los republicanos cargan con la herencia guerrera de George W. Bush. En verdad, la gran diferencia la marcaron en el cómo enfrentar la economía.América latina no entró en la agenda de campaña. Para Washington, existen intereses focalizados: el comercio, las migraciones y el narcotráfico. En lo que hace a países, las prioridades coinciden: México, vecino y socio; los miembros del "arco andino" –Chile, Colombia y Perú– y Brasil, el poder emergente con proyección global. Los demás están fuera del radar americano.

Un optimista. Antonio Patriota, ministro brasileño de Relaciones Exteriores, dijo días atrás que era positivo que el debate presidencial en Estados Unidos excluyera a América latina porque el intercambio se refirió principalmente a problemas internacionales para la seguridad estadounidense.

“Es cierto que América latina no estuvo presente, que yo sepa, y que Brasil no fue mencionado, pero creo que el debate se concentró realmente en problemas y temores”, dijo el ministro. “En la actualidad, Brasil y América del Sur conforman una región del planeta que ofrece más soluciones que problemas. Así que lo interpreto de forma positiva”.