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El mensaje de María Feito, reparadora de muñecas

“El mejor regalo que puede recibir un niño en esta Navidad no son muñecos, ni aparatos electrónicos, ni vacaciones extraordinarias; el mejor regalo que les podemos hacer es tiempo”.

22 de diciembre de 2014 a las 12:01 a. m.
El mensaje de María Feito, reparadora de muñecas
María, en su clínica de muñecas.“Lo que vivís en tu infancia se queda con vos toda la vida”, dice, por eso pregunta el nombre y la historia de cada muñeca que le llevan para arreglar (Pedro Castillo/LaVoz).

El runrún de la máquina de coser y el vaivén del pedal; el chasquido del prensatelas junto al golpeteo filoso y metálico de las tijeras añejas pero aún filosas. Estos son los sonidos que llenan el espacio de tres por cuatro con puerta a la calle Suipacha donde María trabaja varias horas al día. Con engrudos y pinzas, hilos y pestañas de plástico, esta mujer de 85 años renueva muñecas en su clínica de barrio Pueyrredón.

María pregunta a sus dueños el nombre y la historia de cada una cuando se las dejan para que les agregue el brazo, les renueve los ojos, les haga la ropa. “Lo que vivís en tu infancia se queda con vos toda la vida”, asegura y agrega: “Por eso, para mí, es un acto de confianza que la gente me traiga sus muñecas para que se las arregle”.

Los estantes están abarrotados de muñecos, algunos para reparar y otros que llegaron para quedarse porque nunca más nadie los buscó.

Así, sin habérselo propuesto, María custodia infancias abandonadas. Haciéndose lugar entre tanta niñez contenida, puede verse un diploma del curso por correspondencia que hizo en 1955, “Arte y técnica de las muñecas”.

“El momento de mayor satisfacción es cuando le presento al cliente el trabajo terminado, la muñeca con vida renovada. Veo que los chicos dejan de jugar con muñecos cada vez más temprano. Ahora piden celulares, aparatos de tecnología, y creo que esos no son juguetes que ayudan a desarrollar la fantasía”.

Para María, el mejor regalo que puede recibir un niño en esta Navidad “no son muñecos, ni aparatos electrónicos, ni vacaciones extraordinarias; el mejor regalo que les podemos hacer los abuelos a los nietos, los padres a los hijos, es tiempo. Tiempo para escucharlos con atención” asegura mientras baja la mirada a la máquina y vuelve a girar la rueda volante y unas puntadas salen disparadas junto a su última frase, la misma del principio de la conversación: “Porque lo que vivís en tu infancia se queda con vos toda la vida”.