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El lado oscuro de las cosas

La designación del compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner fue el único hecho que, al filo del cierre de la semana, compitió con otro que invadió la opinión pública de todo el país estos días. Eduardo Bocco.

26 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
El lado oscuro de las cosas

La designación del compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner fue el único hecho que, al filo del cierre de la semana, compitió con otro que invadió la opinión pública de todo el país estos días. River y Belgrano o Belgrano y River –para no apartarse del célebre chauvinismo cordobés– se apropiaron de los medios. Curiosamente, el miércoles pasado la información sobre la previa del partido fue uno de los temas centrales del noticiero de la mañana del canal de cable CNN en español. La presentación distó bastante de los enfoques criollos, que plantearon una suerte de apocalipsis, en especial para River.Esos planteos de alguna manera revelan la personalidad de los argentinos, la forma de ver el mundo a partir de una situación tan pasional como el fútbol, que alcanza niveles de extravagancia.El cielo o el infierno bíblicos toman cuerpo en esa apreciación maniquea que forma parte de nuestra manera de ser. El oscuro presente de River obedece a una multiplicidad de razones. Las desventuras del club popular y "fino" de la ciudad de Buenos Aires alimentan la visión trágica de los porteños.Los violentos episodios del jueves por la noche en las inmediaciones del Estadio Monumental, o la irrupción patoteril de un grupo de hinchas riverplatenses en el estadio de Belgrano el miércoles pasado, revelan hasta qué punto llegaron las cosas.Hoy, Daniel Passarella y Juan José López, presidente y director técnico del club de la Capital Federal, son tildados de "miserables traidores" por los que están convencidos de que, si River pierde la categoría, llegará el fin del mundo.No está ni bien ni mal; simplemente es así para millones de personas, que de esa manera piensan y se expresan. En realidad, no hacen otra cosa que manifestar un sentimiento.River ve el final del mundo ante una eventual derrota. Belgrano –o, mejor dicho, muchísimos de sus hinchas– asegura que el club de Alberdi, por el momento con ventaja deportiva tras la victoria del miércoles, será víctima de la teoría de la conspiración."Nos expulsarán jugadores, nos harán de todo para evitar nuestro ascenso", elucubran los cordobeses, que también tienen una particular manera de resaltar la negatividad de las cosas.Mirar el lado oscuro o el perfil menos favorable y ensañarnos con su resalte es una costumbre muy nuestra.Curiosamente, en este caso, tanto River como Belgrano, a horas de la final, tienen una coincidencia central: explotar el lado oscuro de las cosas.Los dos se sienten derrotados, una cosa realmente inusual o inconcebible en otras partes del mundo. Como si fuera poco, el Gobierno también se siente parte. Altos funcionarios piensan que la Casa Rosada será salpicada ante algún hipotético hecho de violencia que se pudiera registrar. Por las dudas, la clase dirigente también se suma a esta historia de ver siempre la negritud de las cosas. Somos eso. Somos lo que somos.