El gran desempatador
El Gobierno estaría pensando en organizar la propalación de vituperios hacia Julio Cobos para evitar reiteraciones de conceptos. Luis Heredia.
Fue tal la calentura que generó una vez más el vicepresidente Julio Cobos en el kirchnerismo debido a su nuevo desempate en el Senado, en este caso en favor del proyecto del 82 por ciento móvil, que debido a la cantidad de funcionarios y legisladores interesados en darle con un caño, el Gobierno consideró imperioso organizar la propalación de vituperios, para evitar así superposiciones y reiteraciones de conceptos. "Es improductivo que 10 tipos se apelotonen a calificarlo de traidor en un mismo día, es mucho más racional y efectivo acusarlo de okupa el lunes, renegado y perjuro el martes, Judas el miércoles, felón y avieso el jueves, etcétera. De lo que se trata es de darle un marco racional a la cosa", afirmó José Chicana, asesor oficialista en temas comunicacionales. Pero sobre todo, lo que se procuró con este criterio organizativo fue alentar una mayor creatividad y riqueza de vilipendios contra el presidente del Senado. "Nuestro idioma es muy rico y variado, y creemos que a pesar de todo lo que hemos dicho sobre Cobos, no se han agotado las manifestaciones de desprecio sobre su persona", agregó Chicana, al declarar abierta la inscripción de críticos al vicepresidente. A tono con esta iniciativa, Aníbal Fernández (inscripto en segundo lugar en la lista después de la Presidenta), si bien se reiteró en el concepto de traidor, exhibió un interesante aporte al afirmar que por esta condición a Cobos le corresponde estar en el "noveno círculo del Infierno, con Lucifer, y que él (Lucifer) se haga cargo de sus expresiones". Esto último generó, sin embargo, una aclaración de parte del Círculo Satánico del Mercosur (organismo que representa los intereses del Demonio en la región), que oficialmente y a través de una nota desvinculó a Lucifer de los reiterados desempates de Cobos en el Senado, y reiteró su prescindibilidad de las idas y vueltas de la política argentina, por más endemoniada que parezca."Queremos dejar claro que entre nuestro líder espiritual y el vicepresidente Cobos no hay relación alguna, ni está prevista su presencia en el noveno círculo, ni en ninguna otra dependencia infernal", asegura uno de los párrafos salientes de la nota. "De paso, aclaramos que la única preocupación de Satanás referida a la Argentina es la absoluta incapacidad de la defensa de Independiente para rechazar los centros", agrega el escrito.En ámbitos políticos se asegura que, en realidad, la afirmación de Fernández fue una sugerencia para que Cobos se recluya en el inframundo y así deje de una vez por todas el sillón de la presidencia del Senado, una vieja aspiración del oficialismo. Sin embargo, esta insinuación no sedujo a Cobos y mucho menos a Lucifer, que afronta la renovación parcial de autoridades en tres de los círculos del Infierno y no tiene ninguna garantía de para qué lado va a votar el actual vicepresidente argentino en caso de desempate.Que sea por penales. Debido a la insistencia del polémico mendocino de permanecer en el cargo, desde el oficialismo se está pensando en una reforma de la Constitución que posibilite una nueva forma de desempate en el Senado. Concretamente, se está pensando en series de cinco penales, que se patearían en un arco que se podría instalar en el Salón de los Pasos Perdidos. En caso de persistir la igualdad, se patearán de a uno por bloque hasta que se produzca la desigualdad. "No hay garantías de que ganemos, pero al menos tenemos alguna posibilidad, que con Cobos hoy no existe, aun con Federico Beligoy de árbitro. Si la reforma sale, seguramente va a haber una búsqueda de candidatos al Senado con pasado futbolístico", aseguró una fuente del Gobierno.Otras variantes constitucionales que se estudian como desempate senatoriales son la "pisadita" (similar a la practicada en los antiguos potreros), sacar el palito más largo, tirar los dados y el mismísimo lanzamiento de la moneda. Aun con su innegable carga de azar, estos posibles mecanismos son mirados desde la Casa Rosada con mucha más simpatía que los votos decisivos de Cobos. En definitiva, el mendocino parece haber marcado un antes y un después en la rica historia de los desempates parlamentarios argentinos.

