El exhorto perturbador
El Gobierno decidió implementar un complejo dispositivo de alerta temprana a partir de la creación del Departamento de Detección, Intercepción y Destrucción de Exhortos Suizos en la órbita de Cancillería. Luís Heredia.
Después de las perturbadoras convulsiones político-gremiales que generó el famoso exhorto de la Justicia suiza, que por poco no deriva en un paro nacional, el Gobierno decidió implementar un complejo dispositivo de alerta temprana a partir de la creación del Departamento de Detección, Intercepción y Destrucción de Exhortos Suizos en la órbita de Cancillería.
La conformación de esta dependencia tranquilizó al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y a su grupo familiar, y fue decisiva para el levantamiento del paro que había decretado para defenderse de la conspiración internacional montada por el poder financiero mundial contra su persona y, por extensión, contra las estructuras sindicales argentinas.
“Estos tipos empiezan con un exhorto y cuando te querés dar cuenta vienen los guardias suizos de esos que están en el Vaticano y te llevan en la punta de las lanzas”, explicó un dirigente camionero todavía sensibilizado por la versión que circuló en la CGT, sobre las consecuencias que podría haber tenido sobre Moyano el documento helvético.
“Una cosa es tener que llevarle cigarrillos a los muchachos a los penales de Marcos Paz o Ezeiza, y otra tener que llevar los cartones a Berna. Hay que ponerle algún límite a esto”, agregó por su parte Juan Carlos Placebo, un sindicalista que lucha por desvincularse de la mafia de los medicamentos (“Me metieron en la causa por portación de apellido”, asegura).
Lo cierto es que la creación de la dependencia de intercepción de exhortos suizos sirvió además para calmar las críticas que desde la cúpula cegetista se despacharon contra Héctor Timerman, por no tener la mínima idea de que un papel de semejantes características circulaba por los escritorios de Cancillería. “El exhorto ingresó por la mesa de entrada de Cancillería y Timerman no puso ni las manos. Cómo se iba a enterar si se pasa todo el día con el Twitter y no le presta atención a nada”, aseguró una fuente a la CGT. El vocero agregó que la central obrera también exigió al Gobierno que cancele la cuenta de Twitter del canciller como condición para levantar el paro que habían anunciado.
En su defensa, Timerman aseguró que no estaba tuiteando, sino enfrascado en la redacción de recomendaciones a los argentinos para que eviten viajar a Libia, pero la argumentación no conformó a los sectores moyanistas.
En materia de equipamiento, la flamante dependencia interceptora de exhortos esta dotada de un radar, reflectores y una batería antiaérea, montados en la terraza del Palacio San Martín.
“Tengo orden del canciller Timerman de derribar cualquier exhorto incursor que sea detectado en el espacio aéreo argentino”, explicó el empleado de mesa de entradas del ministerio ahora a cargo de un cañón antiaéreo, “la próxima vez no nos sorprenderán con la guardia baja”, agregó.
Desde la Casa Rosada sostienen sin embargo que la creación de esta dependencia no fue una concesión a Moyano, sino una decisión tomada sobre la base de que los exhortos suizos ponen “en peligro la paz social de los argentinos”.
La Justicia suiza, por su parte, está sorprendida por el efecto que causó con su pedido judicial en el país. “No teníamos ni idea de que uno de nuestros rutinarios exhortos pudiera generar semejante efecto en Buenos Aires, la capital de Río de Janeiro”, afirmó el joven empleado de la fiscalía suiza que apretó el botón de envío del fax hacia la Argentina. “Mis compañeros me gastan bromas porque dicen que casi genero una huelga general en Sudamérica”, agrega el joven mientras posa para una fotografía apretando el dedo sobre el aparato de fax. “Ahora soy famoso en la fiscalía y hasta firmo autógrafos”, agregó.
Finalmente, el incidente convenció a Moyano de la necesidad de que el próximo vicepresidente sea un sindicalista surgido de sus filas. “Colocando un tipo despierto en el cargo y evitando los depósitos en Suiza, se terminaron los exhortos”, aseguró con entusiasmo una fuente gremial. Por el momento, el aire se corta con una navaja suiza.

