El eterno retorno del Pac-Man
Allá por los años 80, nombres como Donkey Kong, Frogger, Commodore 64, Atari y Spectrum marcaron el inicio de la cultura de los videojuegos. Enterate por qué están de vuelta.
En una pared del conurbano bonaerense pintarrajearon un Pac-Man que engulle píldoras mientras es perseguido por dos fantasmas. Un universitario toma notas en clases y de reojo mira la hora en su reloj Casio Cosmo-Flight, un simulador de naves interestelares que hizo furor en los patios de recreo de mediados de los años 80.
Una joven baila en un club nocturno cualquiera; otra joven señala y elogia su remera: una impresión de pantalla de Frogger, el videojuego de la rana que quería cruzar la calle sin ser pisoteada por el tráfico.
Un hombre pega piñas y patadas en el Kung fu master de su iCade, el gabinete que convierte el iPad en una versión portátil de las máquinas de video de los 80, joystick y botones incluidos.
En un dibujo animado televisivo remedan el escenario de Donkey Kong: los personajes se pixelan y sus movimientos se vuelven toscos. Un oficinista está sentado en su cubículo laboral; juega al Space Invaders en un sitio web. Una mujer acaba de componer en su estudio una chiptune, una canción de 8 bits producida con sonidos de juegos Arcade y definida por el simulacro de las limitaciones técnicas de esa música. Se pregunta si el público de su obra se encuentra en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, en una convención de cómics, una reunión de gamers o un recital de indie rock. Acaso un espacio no excluya a los otros.

