El desmadre de Venezuela
Los tres muertos en las marchas de Caracas de la semana pasada son una muestra de la sinrazón de la violencia que sacude a ese país.
Los tres muertos en las marchas de Caracas de la semana pasada son una muestra de la sinrazón de la violencia que sacude a ese país. Aunque suene repetido, hay que decir que uno de los problemas centrales que hoy afronta Venezuela es la profunda división que existe en la sociedad."La clase media se siente desprotegida y desamparada y prácticamente no existe en las políticas del gobierno de Nicolás Maduro", trinan los opositores.Desde la otra vereda, el ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres, aseguró que "los estudiantes fueron manipulados (en las manifestaciones callejeras del miércoles pasado en Caracas) por grupos violentos para introducir infiltrados y así generar actos de caos", según informó el diario opositor Tal Cual. Las dos visiones enfrentadas no son nuevas. En principio, existe la tentación de buscar al fallecido Hugo Chávez Frías como el centro de todos los males que jaquean a Venezuela. Ese punto de vista parece incorrecto o, al menos, incompleto.Al observar el proceso venezolano da la impresión de que Chávez fue la reacción casi lógica a numerosos gobiernos que marginaron por completo a los sectores populares. A su modo, satisfizo falencias centrales de los pobres: les dio salud, educación y les concedió la posibilidad de acceder a una vivienda digna.El problema de esto es que esos pobres, que fueron beneficiados o tenidos en cuenta por su gobernante, no se convirtieron en ciudadanos libres sino en una suerte de militantes, en muchos casos descontrolados y violentos, que salieron a buscar venganza.Chávez no hizo nunca nada para frenar esa contraofensiva popular. No fue prenda de unidad, más bien todo lo contrario.Tras haber cubierto un proceso electoral en la contradictoria Venezuela durante la gestión chavista, se obtuvieron numerosas conclusiones sobre quien fuera un caudillo de marcada influencia en buena parte de la sociedad de ese país.La primera, vale la pena insistir con esto, es que con sólo escuchar sus discursos, se apreciaba en Chávez un claro delirio napoleónico. Él siempre creyó ser un hombre especial, con formación especial y virtudes especiales que lo hacían diferente del resto de los seres humanos.Llegó al poder en un momento especial y usufructuó las poderosas riquezas naturales de su país, con el petróleo y el gas a la cabeza.Se dijo que nunca supo ser prenda de unidad en su país. Podría agregarse que tal vez no le interesó, que no lo quiso. Fue la reacción que salió a defender a los desclasados. Es normal ver a los ancianos de ese país desdentados y con serios problemas de salud. Nunca el Estado se ocupó de ellos. Chávez sí. Por eso sus votos y su trascendencia. Lo que ocurre es que después aniquiló lo que se le oponía: opositores, prensa, instituciones. Y hoy eso sigue. Y la muerte golpea la puerta.

