El deporte, una pasión familiar
"Todos escuchaban sin chistar porque la mujer tiene su carácter. Lo insólito de la situación fue que la arenga tuvo un testigo inesperado. La profesora de Educación Física Sandra Meyer dijo lo que dijo sosteniendo en su brazo izquierdo a su bebé Juan Aciar. Sin chupete, sin gestos y bien despierto, el pichón de atleta escuchaba a su madre". Eso es parte de lo que decía la pequeña nota debajo de la foto que ahora también está arriba, en la edición del diario del 4 de junio de 1997. Fue publicada en el suplemento "Tiempo Libre", que entonces anunciaba el lanzamiento de las ligas estudiantiles de la provincia de Córdoba.Ver la foto sobre el papel de diario y leer esas palabras es conmovedor. Juan tuvo, sí, su romance con el deporte hasta el final de sus días: era jugador de fútbol de las divisiones inferiores del Club Instituto (clase 1996). Juan nació en la ciudad de Córdoba y de pequeño se mudó con su madre, su padre (Daniel) y sus hermanas a la cercana localidad de Lozada. Con su madre y su hermana Valentina (de 10 años, la mayor, María Pía, de 19, ya estudia en Buenos Aires), regresaron a vivir a Córdoba a mediados de este año, y Juan siguió viajando para terminar el año en Lozada junto a su padre (ya separado de su madre), también profesor de Educación Física. Sandra heredó la vocación por la docencia en Educación Física de su padre Hugo (su madre se llama Marta), y la maduró en el secundario los fines de semana en barrio Villa Cabrera en la casa de su abuela Lita, a la que peinaba los domingos mientras veían en la tele el programa de Darío Víttori. Ella nació en Altos de Vélez Sársfield, hace 45 años, pero el barrio de su abuela fue su continente adolescente de los fines de semana."Por mis hijos y por mis alumnos, siempre di todo mi corazón. Di clases en muchas escuelas, siempre con mucha dedicación, pero desde la muerte de Juan he pedido licencia para dedicarme a esta tarea de crear conciencia sobre la necesidad de denunciar peligros que muchas veces pasan inadvertidos", dice Sandra, ya resuelta a cambiar su pasión original por el legado que asumió tras la muerte de Juan.

