El cospelicidio
La vida del cospel se está extinguiendo lenta e inexorablemente. Luis Heredia.
La vida del cospel se está extinguiendo lenta e inexorablemente. La popular ficha que durante 26 años les permitió a los cordobeses lanzarse a la aventura de viajar en el transporte urbano se encuentra en la fase terminal de su existencia. Así lo aseguran funcionarios que todavía quedan en la Municipalidad, quienes sostienen con gesto apesadumbrado que "el pobrecito no pasa del 30 de noviembre". Incluso están los que van más lejos y aseguran que "a algunos cospeles ya se les apareció Víctor Sueiro mientras dormían". Sin embargo, estas afirmaciones son rechazadas por diversas organizaciones defensoras de los derechos del cospel, desde donde se sostiene que el redondel no está desapareciendo por razones naturales o de fatiga de material, como se pretende hacer aparecer, sino que es víctima de un plan de exterminio fríamente concebido y ejecutado por el intendente Daniel Giacomino."Los cuatro millones de cospeles dorados y los 500 mil plateados que hay en Córdoba gozan de un excelente estado de salud. Si se extinguen es sólo por una razón: necesitan fundirlos para conseguir materia prima para una nueva estatua de Juan Bautista Bustos", señalan desde la Asociación de Amigos y Simpatizantes del Cospel. "Además, advertimos que hoy van por los cospeles, pero cuando necesitan material para hacer las próximas 14 estatuas de Bustos irán por las monedas de 10 y de 50, y por las medallas olímpicas de bronce existentes en Córdoba", agregan los denunciantes."No queremos que los cospeles tengan el mismo destino que los gliptodontes, el zorro malvinero o la zarigüeya azul, por lo que lucharemos para evitar que se extingan como ocurrió con tantas especies", sostiene con énfasis un representante de Salvemos al Cospel Troquelado. Las organizaciones conservacionistas intentan sumar a la población en su cruzada, ya que consideran que si cada cordobés arriesga su pellejo para proteger como mínimo dos cospeles, se salvarían 2.600.000 fichas, es decir más de la mitad de las que están todavía circulando. "Se pueden enterrar en los patios, disimular en botellas plásticas llenas de monedas o introducir en frascos de mermelada, aunque en este caso hay que tener cuidado de no ingerirlos al untar una tostada", advierten desde la clandestinidad algunos miembros de la Resistencia.Precisamente esta organización ya está llevando adelante acciones encubiertas de salvataje de cospeles, como facilitar su salida hacia ciudades y provincias vecinas (por sectores poco vigilados de la frontera), donde no corran peligro de ser fundidos, o gestionarles asilo en consulados y embajadas de países amigos donde puedan iniciar una nueva vida.Entre tanto, la opinión de la población está dividida. Están los que no quieren saber nada con la ficha y los que no dejan de sentir nostalgia frente a su cercano fin. "Una vez que se venía un aumento, tuve que hacer 12 horas de cola para conseguir un cospel para llegar al centro. Empecé a las 9 de la mañana y recién pude comprarlo a las 21. Después tuve que esperar el ómnibus y terminé llegando a Plaza San Martín a las 23.45 y después no tenía cómo volverme. Ese día rompí relaciones con el cospel", recordó José de la Parada, veterano usuario del transporte. "Pero ahora no sé si voy a poder acostumbrarme a no tenerlo. Viajar nunca volverá a ser lo mismo", agregó con los ojos enrojecidos por la emoción. Pero las mayores quejas vienen de las autoridades entrantes en el Palacio 6 de Julio, ya que aseguran que los costos de intermediación de las tarjetas que deja Giacomino en reemplazo del cospel serán los más altos del país. Desde la Municipalidad replicaron que las nuevas tarjetas son más caras porque son inteligentes, lo que implica que, además de permitir viajar, sirven para resolver cuestiones complejas que requiera el usuario. "Si el poseedor de una tarjeta tiene que calcular la valuación del real en relación al peso y al dólar, no tiene más que consultar al plástico y esperar la respuesta", aseguró un funcionario. "No quiero herir a nadie, pero el cospel nunca tuvo cerebro", agregó para marcar la diferencia evolutiva. En cambio, los defensores de la ficha dicen que cuando ya no esté el cospel, algunas tarjetas inteligentes inescrupulosas podrían llegar a chantajear a sus dueños. En definitiva, viajar en Córdoba nunca fue una tarea sencilla.

