Dramas tribales
Como una heroína, Jada llamó a la rebelión. Su marido, el príncipe Will, la apoyó y ciertos afroartistas se sumaron a la convocatoria para no asistir a la ceremonia de entrega de los premios Oscar.
Como una heroína, Jada llamó a la rebelión. Su marido, el príncipe Will, la apoyó y ciertos afroartistas se sumaron a la convocatoria para no asistir a la ceremonia de entrega de los premios Oscar. El boicot al ritual más importante de los doowylloh se presentaba como una protesta por "la falta de diversidad" entre los nominados a recibir el fetiche que consagra y multiplica el valor de cada estrella en el mercado.Frente a las repetidas injusticias que comete la Academia –el exclusivo conjunto de expertos–, un grupo recusó la invitación. Según nos enseña la Antropología y la "buena educación", no aceptar un convite es una forma de discontinuar una relación.Rota una forma elemental de cortesía, las estrellas tomaron posición y rearmaron nuevas constelaciones. Lord George apoyó la medida, Lady Whoopi tomó distancia y la baronesa Rampling acusó a los rebeldes de "racismo contra los blancos".La crisis se acentuaba. Distintos recursos rituales y legales se activaron para detener ese clivaje y lograr un nuevo orden. Mr. President opinó y la Academia emprendió una serie de reformas estatutarias para asegurar que, con el tiempo, un mayor número de varones negros y latinos así como de mujeres se sumen a sus filas.Sin duda, este drama social entre una pequeña y selecta tribu escenifica cómo operan las formas de desigualdad social en el mundo contemporáneo. Distintos marcadores étnicos, raciales y de género organizan las formas de producción y premiación en las colinas californianas con el objetivo de asegurar la reproducción exitosa de una elite. Pero, según se encarga de hacernos saber esta historia de película, es posible decir "no" y tratar de revertir esas condiciones injustas.Dado que se trata de un drama doowyllohenese, también cabe sospechar que el #OscarsSoWhite affaire no sea sino una forma refinada de atraer la atención sobre una alicaída ceremonia que se caracteriza por su eterna repetición de lo mismo y los gestos prefabricados según las leyes del bótox.En el contexto de la actual sociedad del espectáculo, cabe preguntarse si la cruzada que inició Jada no asegura aquellas mismas condiciones que se buscan modificar. Esta es quizás una buena pregunta que podemos hacernos mientras vemos cómo continúa la acción este domingo 28 a la noche. ¿Estará la alfombra roja tapizada de buenas intenciones o asistiremos a la revolución televisada?

