Del que se vayan todos al todos son iguales
El fastidio social provoca que, ante cualquier acontecimiento de mediana gravedad, los ánimos se alteren mucho más que en otros tiempos.
El fastidio social provoca que, ante cualquier acontecimiento de mediana gravedad, los ánimos se alteren mucho más que en otros tiempos. Cualquier encuesta que se haga en el país tendrá al menos una coincidencia: aproximadamente la mitad de la población está enojada con sus gobernantes y con su clase dirigente.¿Qué cambió en el sentir del cuerpo social desde 2001 hasta la fecha?Durante aquellos años que marcaron el final del gobierno de Fernando de la Rúa y que provocaron un claro quiebre en el país, los argentinos exigían en las plazas. "Que se vayan todos" era la consigna.Hoy el país es otro, y si bien hay una crisis económica marcada por la inflación y la recesión, no hay demasiados puntos en contacto con los escenarios de hace 13 años.Aquel "que se vayan todos" fue reemplazado por un fastidioso y desganado "todos son iguales", que obviamente también indica desencanto y enojo, mucho enojo, sobre todo cuando se analizan el comportamiento y las opiniones de la clase media.Ese fenómeno tiene similares características en todo el país, aunque se observan matices conforme las particularidades de cada provincia.La fotografía que muestra el estado de ánimo de los cordobeses encaja perfectamente con lo que se da a nivel nacional.Con datos de noviembre, sondeos de opinión realizados en nuestra provincia concluyen que el enojo de los ciudadanos en condiciones de votar en las elecciones del año próximo supera el 40 por ciento.Ello hace que cuando la consulta apunta a los candidatos presidenciales se trazan dos escenarios: uno con José Manuel de la Sota como candidato presidencial y otro sin la participación del gobernador en la lista de postulantes.En el primer caso, con De la Sota candidato, hay un 35 por ciento de la población que rechaza a todos los aspirantes presidenciales. Esto surge de sumar las respuestas "ninguno" o "no sabe/no contesta".Si se analiza el segundo caso, las contestaciones negativas crecen hasta el 42 o 45 por ciento.Todos los análisis de opinión muestran que esa conducta sobresale en la clase media.Hay que tener presente que en Córdoba, en términos generales, la clase media constituye el 64 por ciento del cuerpo social, contra el 19 por ciento de la clase media alta (el ABC 1 es de alrededor del 5 por ciento), y el 19 por ciento de las clases media baja y baja.Y lo que más golpea son las medidas que dañan el bolsillo. Por eso, la gente manifestó su malestar cuando ocurrió la irresponsable explosión en Alta Córdoba, pero se sacó de las casillas con los aumentos de los impuestos. De ellos, el que más enfadó fue el de la tasa vial, que le pega de lleno a la clase media, sin dudas.No hay nada definido, aunque los que ya se prueban los trajes de candidatos deben tener claro que la sociedad tiene memoria.

