¿Cuestión de raza o de clase?
Ahora que Estados Unidos sale lentamente de la feroz recesión de los últimos años, ¿qué factor incide más en las desigualdades sociales?
Hace una década, la Corte Suprema de Estados Unidos opinó que la raza era el factor preponderante a la hora de marcar desigualdades y revalidó el derecho de las universidades a tomar en cuenta ese elemento en sus políticas de admisión. Era la forma de asegurarse que ciertos grupos no siguieran postergados. Sin embargo, en los últimos 10 años las crecientes desigualdades económicas han pasado a ser un tema dominante no sólo en las universidades sino en el país en general. En lugar de la raza, cada vez se presta más atención a la clase como barrera para el progreso. "El enfoque ha cambiado", afirma Peter Sacks, autor del libro Tearing down the gates: confronting the class divide in American education (Derribando muros: haciendo frente a la división de clases en la educación estadounidense). "La crisis de 2008 realmente exacerbó las desigualdades entre ricos y pobres en Estados Unidos. Antes era tabú hablar abiertamente de clase", pero ahora que aumentan las pruebas de que la desigualdad empeora, asegura, la discusión es más común.El giro se nota en las encuestas. Tal como lo indica una consulta del Centro de Investigaciones Pew, el porcentaje de personas que consideran que la discriminación racial es el principal impedimento para el progreso de los negros cayó del 37 por ciento de 1995 al 23 por ciento en 2012. Otra encuesta, de ABC News/ The Washington Post , señala que sólo el 22 por ciento de los consultados opina que las universidades deben tomar en cuenta la raza de una persona, mientras que un 76 por ciento se opone a esa práctica. El cambio llegó a ensayos de columnistas y académicos de izquierda cuyo apoyo a las preferencias raciales ha ido perdiendo fuerza ante la evidencia de que la educación superior de calidad es menos accesible para la gente de ingresos bajos. En ese sentido, las universidades de elite debaten cada vez más las penurias de los estudiantes de escasos recursos y se habla menos de la raza. Y el primer presidente negro que tiene el país dijo que no hay razón para que sus hijas se beneficien de los programas de preferencia racial cuando se postulen a una universidad. Un lujo que no se pueden dar. Ante el giro que están tomando las cosas, los impulsores de los programas sociales basados en la raza se ven en problemas para sostener sus puntos de vista. "Por primera vez, hay blancos que creen que sufren mayores discriminaciones que los negros", dice Camille Charles, sociólogo de la Universidad de Pensilvania que estudia temas de clase y de raza. Esa impresión, sostiene, refleja ignorancia acerca de la discriminación que aún existe, del hecho de que las minorías fueron mucho más afectadas que el resto por la recesión y sobre cómo funcionan los programas de ayuda a los postergados. En su libro Las consecuencias morales del crecimiento económico , el profesor de Historia Económica de Harvard Benjamin Friedman analiza cómo durante los períodos de prosperidad las sociedades amplían las oportunidades de los grupos más humildes y se hacen más abiertas. En los períodos duros, en cambio, se cierran. La recesión que estalló en 2008 convenció a mucha gente de que los esfuerzos por garantizar que las minorías tengan acceso a las principales universidades eran "un lujo que no se podían dar".Un informe distribuido a mediados de junio por la Fundación Lumina confirmaba la brecha que hay entre las razas en Estados Unidos: casi el 60 por ciento de los adultos asiáticos tienen títulos universitarios, comparado con el 43 por ciento de los blancos, el 27 por ciento de los negros y el 19 por ciento de los hispanos.Otras estadísticas del mismo informe revelan hasta qué punto los ingresos determinan qué tan lejos llega uno con la educación: cuatro quintos de los jóvenes de hasta 24 años de familias de ingresos altos tienen títulos universitarios, comparado con el 10 por ciento de las familias de menos ingresos. "Seguimos luchando contra la discriminación racial en este país, pero la clase se ha tornado en un impedimento más grande que la raza para las oportunidades que tendrá una persona en la vida", asegura Richard Kahlenberg, experto de The Century Foundation que postula la necesidad de basar los programas de ayuda social en la clase más que en la raza.Kahlenberg considera que la diferencia en las calificaciones entre blancos y negros alguna vez fue el doble que la diferencia entre las calificaciones de ricos y pobres. En la actualidad, esa relación ha cambiado y la brecha entre ricos y pobres es casi el doble que la brecha racial.Hay quienes aconsejan no elegir entre un punto de referencia y otro, y que debería haber programas que tomen en cuenta ambos factores. Pero Kahlenberg opina que las universidades "se resisten a abordar el tema de la clase". Un obstáculo para esto son los costos. Los estudiantes de bajos recursos necesitan más ayuda financiera, mientras que los programas basados en la raza no benefician necesariamente a personas necesitadas. De hecho, hay estudios que revelan que buena parte de los estudiantes minoritarios que son admitidos en universidades que participan en estos programas son de clase media y alta.Kahlenberg cree que, con creatividad, las universidades pueden diseñar programas basados en la clase social que garanticen la diversidad racial.

