Crisis de los misiles II
Los ingleses hacen maniobras en Malvinas. ¿Y nuestra reacción diplomática? Los estrategas del Gobierno meditan al respecto. Luis Heredia.
En coincidencia con un nuevo aniversario de la crisis de los misiles en Cuba de octubre del '62, el Gobierno argentino fue informado sorpresivamente por Gran Bretaña de que sus tropas de ocupación en Malvinas realizarían prácticas de tiro con misiles, anuncio que activó la alarma de ataque externo en la Casa Rosada y la presurosa evacuación del edificio. "Lo que pasa es que no llegamos a la parte en que decía que los ejercicios eran en las Malvinas porque julepeamos y rajamos", aclaró, todavía jadeante, un funcionario de protocolo que buscó refugio en la estación de subtes de Plaza de Mayo. Recompuesto del susto inicial, el Gobierno elevó una enérgica protesta sobre la base jurídica de que tales prácticas son violatorias del principio internacional de que a las armas las carga el Diablo y las disparan los gilipollas. "No tenemos garantías de la puntería de los artilleros ingleses por más que sean de la Otan y tenemos miedo de que algún misil salga para cualquier parte. Concretamente tememos por la integridad del faro de la Isla de los Estados, de la pingüinera de Punta Tombo, o de que le acierten a alguna de las ballenas que van a tener sexo a Puerto Madryn", aseguró una fuente de Cancillería.Además, la preocupación de la diplomacia argentina se extiende a las mismas islas, ya que la idea es recuperarlas pero en buen estado. "No queremos que nos devuelvan las islas convertidas en un queso gruyere ", agregó el vocero. En principio, Argentina no objetaría prácticas militares inglesas con bayonetas, ballestas y sables, o el lanzamiento de piedras con catapultas, pero el tema de los misiles ya es otra historia. Además, la queja diplomática incluyó la advertencia de que se podría generar una carrera armamentista en la región, de lo que se desprende que el país podría comenzar a armarse. "Por lo pronto, y por razones presupuestarias, nuestra política armamentista se limitaría a armar bardo en la ONU, y también a armar alguna movilización frente a un colegio bilingüe", se sinceraron en el Palacio San Martín. "Después veremos si podemos comprar algunos misiles. Como seguramente no van a ser muchos, la idea es que sean lo suficientemente grandes como para que se impresionen. El tamaño siempre impresiona", agregó la fuente.Pero el frente internacional no se agota en los ingleses. El feliz rescate de los mineros chilenos seguramente hará recrudecer la ofensiva trasandina por la extradición de Galvarino Apablaza.En Cancillería están seguros de que no sólo habrá una ofensiva diplomática. "Con el rescate de los mineros, Sebastián Piñera adquirió una gran experiencia en esto de cavar túneles y tememos que excave uno a través de la cordillera y logre llegar hasta el sótano de la casa donde vive Apablaza en la provincia de Buenos Aires. De ahí a encapsularlo y hacerlo aparecer en Santiago, es cosa de niños", aseguró José Mojón de Frontera, vocero del Servicio Exterior. "Además, a Piñera le fue tan bien en las encuestas extrayendo a los mineros, que seguramente ahora está buscando nuevos objetivos subterráneos", agregó. Para prevenir una acción de este tipo, se estaría entrenando una brigada de detección de perforaciones a grandes profundidades. Sus miembros se distribuirán estratégicamente de este lado de la cordillera y estarán capacitados para distinguir el funcionamiento de una perforadora Schramm T130, de una Strata 950, con sólo poner una oreja en el piso durante 30 segundos.Además, los integrantes de la brigada serán de gran ayuda para prevenir sismos, ya que su sensibilidad les permitirá detectar los movimientos de las placas tectónicas. También advertirán cuando algún preso esté excavando con una cuchara sopera algún túnel para evadirse y brindarán valiosa información científica sobre el comportamiento de la fauna subterránea argentina, en especial sobre los enigmáticos movimientos migratorios de las lombrices de tierra. En definitiva, no tendremos el más mínimo control del espacio aéreo, pero al menos las entrañas del país estarán bien vigiladas. Por algo se empieza.

