Conciencia religiosa
Pastores y sacerdotes expresaron su voz contraria a toda despenalización.
En todo este tiempo, la religión atravesó la discusión sobre el aborto con matices. Por un lado, representantes y pastores de iglesias de distintos cultos emitieron un documento conjunto de tres páginas titulado "Compromiso por la vida". La expresión más clara en contra del aborto es el párrafo que indica: "Cada vida humana participa de un misterio que nos supera porque es imagen de Dios y desde el primer instante de su concepción lleva la huella de la Trinidad. De allí que nuestras Iglesias y comunidades han defendido siempre la aceptación de la vida cualquiera sean las circunstancias que rodeen su existencia". Al mismo tiempo, el arzobispado de Buenos Aires procuró que en los debates estuviera presente el Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), para exponer una posición no sólo desde el punto de vista pastoral, sino también desde el costado del derecho, la filosofía y la ciencia en general. Consultado por La Voz del Interior , el padre Rubén Revello, director del Instituto de Bioética de la UCA, citó un extracto de la carta encíclica Evangelium Vitae , de Juan Pablo II, en la que expresa que "en el caso del aborto, se percibe la difusión de una terminología ambigua, como la de interrupción del embarazo, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opinión pública. Quizá este mismo fenómeno lingüístico sea síntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento". Sobre las circunstancias de la despenalización, la encíclica expresa: "Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, sino porque se quisieran preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia. A veces se temen para el que ha de nacer tales condiciones de existencia que hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer. Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente".

