Con los papelitos en la mano
Comenzaremos con una obviedad: para denunciar o defenderse de un ataque o de un reproche legal, quien lo haga debe tener las pruebas suficientes para respaldar sus palabras. Eduardo Bocco.
Comenzaremos con una obviedad: para denunciar o defenderse de un ataque o de un reproche legal, quien lo haga debe tener las pruebas suficientes para respaldar sus palabras. De otro modo, las afirmaciones, por más tajantes y contundentes que fueran, terminarán en una sencilla y emotiva declaración vacía; en un enunciado sin sustento que la sociedad suele mandar al casillero del "puro palabrerío", sin dudar un instante.Los duelos verbales públicos (es decir a través de los medios de comunicación) o privados, se multiplican, al igual que los ataques por la espalda que, como todos saben, consisten básicamente en desprestigiar sin piedad al otro, cuando el otro no está presente y no tiene la menor posibilidad de defenderse.Este tipo de cruces, cada vez más furibundos, se han dado en los últimos meses en la ciudad de Córdoba entre funcionarios de la nueva administración municipal que encabeza el intendente Ramón Mestre y hombres que trabajaron junto al ex jefe del Palacio 6 de Julio Daniel Giacomino.Una pulseada incesante entre los que están y los que se fueron. Mestre quiere demostrar que las medidas extremas que toma y tomará en la primera etapa de su gestión están motivadas fundamentalmente en las groserías cometidas por su predecesor.Giacomino casi no habló. Simplemente se limitó a decir que existe una enorme campaña para desprestigiarlo y trata de refugiarse en su banca en la Cámara de Diputados de la Nación, donde se alista en el bloque oficialista Frente Para la Victoria.Sin embargo, no son pocos los dirigentes kirchneristas que estiman que Giacomino es una flor de mochila para el partido de Gobierno, aunque en estos tiempos Córdoba no ocupa los primeros planos, ni mucho menos.De todos modos, ex funcionarios giacoministas como Gabriel Bermúdez ya salieron a reprochar algunas imprecisiones, sobre todo cuando los mestristas denunciaron el "hallazgo" de cheques fantasma en el municipio, cuando aparentemente habían sido recibidos de manera oficial.Lo cierto es que la pelea de fondo es por la afirmación que Mestre le hizo a este diario: "La Municipalidad de Córdoba está quebrada".Sería interesante que algunos de los involucrados en esta discusión exhiban los documentos que prueben que la situación financiera del municipio capitalino es desfalleciente o no.Es un clásico en la vida pública argentina que cuando una persona que sucede a otra en un cargo ejecutivo y no es de su misma corriente o partido, lo primero que hace es despotricar.Sería interesante pasar a un segundo estadio y superar el cuestionamiento inicial. Hay que ir de lleno al fondo de las cosas: si hay groserías, denunciarlas para que después se discierna si se trató de una grosería o de un delito. El resto es puro bla bla bla.

