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Cobos, el viajero

No quedó muy claro a qué fue el actual diputado y exvicepresidente Julio Cobos a pasar una semana en las islas Malvinas. 

14 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Cobos, el viajero

No quedó muy claro a qué fue el actual diputado y exvicepresidente Julio Cobos a pasar una semana en las islas Malvinas. Si lo hizo buscando diversión y entretenimiento no eligió el lugar indicado, pero si con su viaje pretendió lograr que buena parte del país hablara de él en pleno Mundial, logró el objetivo con creces ya que no sólo recibió todo tipo de críticas y reprobaciones de propios y extraños, sino que hasta consiguió una posible denuncia en su contra por traición a la patria. La llamativa acusación obedecería a que, para pisar suelo malvinense, el legislador mendocino debió permitir sellar su pasaporte, como si estuviera ingresando al condado de Essex, lo que habría sido festejado en el Foreign Office, porque constituiría la prueba que Reino Unido estaba necesitando para demostrarle a la comunidad internacional que las islas le pertenecen. Aparentemente, Cobos se habría comportado como un elefante en un jardín de tulipanes y habría echado por la borda años de esfuerzos diplomáticos por los derechos argentinos sobre las islas (incluidos los envíos de osos de peluche de Di Tella a los kelpers ). "Cobos, por su condición de legislador, de exvicepresidente y de actual presidenciable, no puede llegar a Malvinas con la displicencia y la candidez de un turista japonés", sostiene ofuscado José Colonia No, doctor en geopolítica y autor de la letra y música del popular hit "el que no salta es un inglés"."Debería haberlo hecho de forma encubierta y, si se quiere, heroica, por ejemplo en una operación anfibia nocturna consistente en emerger de un submarino, desembarcar en un gomón en algún sector poco vigilado de las islas, y luego arrastrarse 200 o 300 metros hasta lograr consolidar la cabeza de playa", consideró el experto. Colonia No fue incluso más allá y sostuvo que hasta la estadía de Cobos debería haber sido clandestina: "Tendría que haber permanecido toda la semana en una carpa comando camuflada con la turba. No es lo mismo enviar selfies desde un hotel mirando un partido de la selección, que desde un campamento rodeado de ovejas, piedras y algas. Ya que se fue con un carapintada, podría haberle armado el vivac ".Por su parte, desde el entorno del experto en infiltraciones en territorios y estadios extranjeros, Pablo "Bebote" Álvarez (también coincido como "El Zelig Argentino"), se consideró que Cobos podría haber ingresado a Malvinas de "canuto" sin necesidad de tanto despliegue táctico, asumiendo diversas personalidades."Bebote" que ingresa clandestinamente a las canchas de Brasil transformado en hincha suizo, brasileño o coreano, afirmó en una de sus habituales conferencias de prensa (a la que asistió disfrazado de exprimidor automático) que Cobos podría haber superado los controles aduaneros malvinenses personificando a un escocés ( kilt , gaita, botella de whisky en mano) o a un hombre rana (traje de neoprene, máscara de snorkel , surubí en mano), o bien mimetizándose con la fauna del archipiélago utilizando disfraces de oveja (raza corriedale), de un lobo marino o de albatros.De todos modos y para tranquilidad de los familiares y de los militantes del cobismo, la traición a la patria no contempla el fusilamiento como en tiempos pasados, sino que como máximo se aplica la reclusión o prisión de 10 a 25 años o reclusión perpetua. Esto significa que Cobos no corre riesgo inmediato de ser puesto frente un pelotón, lo cual no es poco si se tiene en cuenta al riesgo físico que implica esta circunstancia.De todas maneras, el reconocido jurisconsulto cordobés Carlos de la Cañada sostiene que "hay que distinguir entre el infame traidor a la patria y el traidorazo, ya que no son figuras equivalentes desde el punto de vista judicial". El primer cargo se aplica a quienes incurren en alianzas con enemigos de la Nación, mientras que el segundo caso (el traidorazo) es una figura delictual de cuño cordobés aplicable esencialmente a los que "cambian o mudan del club (o divisa de fútbol) del cual eran originalmente hinchas desde niños (incluidos los seleccionados nacionales), y adoptan los colores o divisas de los clubes rivales o la de los países donde están residiendo temporal o definitivamente".Cuán importante es tener claras las cosas, sobre todo en temas tan sensibles.