Cascos azules al Inadi
En el Inadi se dieron con todo, y tras eso las drásticas salidas de su ahora ex presidente, Claudio Morgado, y la ex vice, María Rachid. Luis Heredia.
En el Inadi se dieron con todo. Las drásticas salidas de su ahora ex presidente, Claudio Morgado, y la ex vice, María Rachid, luego de un enfrentamiento entre ambos, se produjo en medio de denuncias cruzadas de supuesto uso de patotas por parte de Morgado, y de portación de serrucho, de cartuchos de dinamita y de hacer llorar a la gente, en el caso de Rachid. Semejante cruce de acusaciones puso en evidencia que el aire era más respirable en el cráter del volcán Puyehue que en los pasillos de la dependencia encargada de controlar las pulsiones discriminatorias de los argentinos. "Fui al Inadi a realizar una denuncia porque no me dejaron ingresar a una kermés y la mesa de entrada estaba rodeada de bolsas de arena. Además, el empleado tenía puesto un casco francés de la Primera Guerra Mundial y una máscara antigás", aseguró un inmigrante de un país limítrofe que acudió semanas atrás al organismo. "El atuendo de ese empleado revela a las claras que en el Inadi se estaba librando una guerra de trincheras", aseguró un especialista en conflictos de baja intensidad, José Mortero.La presunción fue confirmada por el relato de algunos empleados que emergieron del organismo (portando banderas blancas), cuando todo se apaciguó.Uno de ellos reveló que, a raíz del conflicto, el instituto había quedado dividido en "Inadi del Norte" e "Ina-di del Sur", y que desde ambos sectores de vez en cuando volaba algún proyectil (termos, mouses , encendedores, etcétera).Según estos testigos, en medio había una zona de distensión o tierra de nadie, que en un par de oportunidades fue utilizada para el intercambio de prisioneros, generalmente funcionarios que respondían a Morgado o a Rachid, y que eran emboscados en los pasillos por elementos enemigos.Por su parte, otros especialistas alertaron sobre el poder letal de ciertos elementos denunciados. "Un serrucho en manos de un experto puede ser utilizado para podar un siempreverde, mutilar, cortar a una persona por la mitad (como hacen algunos magos), o abrir huecos en el piso. Y ni hablar del poder destructivo de la dinamita", aseguró un entendido en armas de destrucción masiva. Pero Morgado fue más allá y acusó a su rival de ser un "pac man, que comía, comía y comía", en alusión al personaje del legendario videojuego que devora lo que se le cruza. Si bien se estima que se refería a una suerte de voracidad política, su ex vice recogió el guante en ese punto sensible de la discusión y denunció que su contendiente se hacía "pagar los almuerzos por el Estado", por lo que para algunos analistas la piedra de la discordia podría haber pasado por la cuestión gastronómica."Es evidente que Morgado no invitaba a Rachid a estos almuerzos, que podrían haber estado muy bien servidos, lo cual habría disparado su enojo", afirman. Lo cierto es que con el descabezamiento e intervención del Inadi, desde el Gobierno se decretó la "emergencia discriminatoria", para evitar que los oportunistas de siempre aprovechen la confusión existente y la falta de control para incurrir en dichos y actos discriminatorios. "Desde que se sucedieron las remociones, hemos advertido algún incremento en actividades discriminatorias. Si bien por el momento no han pasado de algunos deplorables chistes homofóbicos, nos mantenemos en estado de alerta y por eso decretamos la emergencia", aseguró una fuente gubernamental.En cuanto a las consecuencias políticas que el escándalo generó sobre sus protagonistas, en el entorno de la dirigente se observó cierto disgusto por los rumores de bajar a Rachid de la lista de candidatos a legisladores porteños. "Sería un castigo inadmisible, algo así como aplicarle derecho de admisión a Zaira Nara en los estadios por haberse peleado con Diego Forlán en medio de un batifondo", afirmó un vocero.En lo inmediato, desde la Casa Rosada ordenaron que sea separada de la Presidenta en los afiches de campaña. "Son 150 mil y los estamos cortando contrarreloj a tijera y trincheta. Es como separar gemelos", graficó un militante con los dedos llenos de callos por la dura tarea. Paradojas de la política, acusada de avanzar con un serrucho por los pasillos, Rachid terminó siendo víctima de la tijera y la trincheta. Moraleja: el que a serrucho mata a trincheta muere.

